Aguascalientes, México, Sabado 22 de Septiembre de 2018
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Observación Sideral, en La Quemada

Los visitantes se dejan sorprender con la bóveda celeste y pueden ver en toda su magnitud el universo, como lo hacían nuestros antepasados. (hidrocalidodigital)
10/06/2017
Un nuevo atractivo turístico llamado Observación Sideral, se encuentra ubicado en La Quemada, el cual consiste en una visita extraordinaria a una imponente Ciudad Mesoamericana: entre miles de años de historia bajo un intenso azul del cielo zacatecano.
Durante un recorrido por el lugar, tres personajes: un topógrafo, una india y un guerrero cuentan su historia, siendo capaces de remontarnos en el tiempo para conocer a detalle la vida cotidiana de esta gran metrópoli.
Es un viaje místico que no termina aquí, sino que va mucho más allá de los antiguos pobladores de esas tierras, porque quien lo visita puede conocer sus centros ceremoniales, y si tiene la oportunidad de pasar del día a la noche, puede vivir la experiencia de viajar aún más a millones de años atrás, hasta los orígenes del universo -donde la bóveda celeste es la protagonista- porque ofrece un espectáculo único.
Cabe destacar que La Quemada continúa siendo hasta hoy un espacio enigmático cuya historia completa está aún por conocerse.
Debido a muchos factores ha sido difícil para los arqueólogos determinar el origen del sitio y su filiación cultural, por lo que muchos investigadores han especulado en cuanto a definir y caracterizar a La Quemada; los hay quienes la consideran una avanzada teotihuacana hacia el norte, un desarrollo tolteca, una fortaleza de los combativos tarascos, el famoso y legendario Chicomóztoc, un centro Caxcán y, finalmente, como es lógico, un importante asentamiento defensivo que dio cobijo a grupos indígenas asentados al norte de la frontera marcada por el río grande de Santiago.
Lo cierto es que La Quemada sigue ahí con sus estructuras sobre un cerro que alcanza los 250 metros sobre el nivel del valle. Quien observa su disposición arquitectónica tiene la sensación de que se trata de una fortaleza, en la que pueden identificarse más de cuarenta plataformas o terrazas de diferentes dimensiones. Pero aún cuando pudiera definirse como un enclave defensivo, una visión cuidadosa del conjunto nos permite distinguir también su carácter cívico-religioso. La mayor parte de lo que se ve hoy en La Quemada corresponde a la última etapa de ocupación; se trata de un conjunto ceremonial fortificado que guarda enorme similitud con los que se encuentran en Mesoamérica durante el Epiclásico (600-900 d.C.).
Todo hace pensar -y las evidencias así lo demuestran- que los habitantes del valle en el que está asentada La Quemada -el de Malpaso- cultivaban maíz, frijol, calabaza y maguey, además de recolectar productos silvestres, como semillas de amaranto, jitomate y nopal.
Las construcciones más importantes de La Quemada se levantaron, como era lógico, en su momento de apogeo; así se observa el Salón de las Columnas, el Juego de Pelota, la Pirámide Votiva y la mayor parte de las calzadas.
El primero en dar registro de La Quemada fue el famoso Pedro Almíndez de Chirino, que encontró una ranchería de nativos a quienes preguntó ¿y estos vestigios?, ¿son de sus antepasados?, y ellos le responden que simplemente consideraban ese lugar sagrado. Al llegar ahí lo encontró incendiado, por eso lo llamó La Quemada.
Hubo un personaje de nombre Carlos de Beg, topógrafo alemán contratado en 1835, y él llamó al sitio “Las fauces de la boca de la víbora”.
Cabe destacar que los caminos y las veredas están perfectamente trazados, lo que permite a quien lo visita, conocer el espacio que consta de cinco niveles.
El lugar geográficamente y topográficamente se encuentra en un espacio privilegiado, ya que conectaba con otras 258 culturas secundarias, se sabe que se tuvo interacción con gente de Durango, Guanajuato, Aguascalientes inclusive del Pacífico. Aunque a ciencia cierta nadie conoce qué culturas se establecieron ahí.
Del año 600 al 900 se tuvo una etapa importante de construcción, durante la cual se construyeron edificios importantes como el de las columnas.
Posteriormente el sitio tuvo una etapa de abandono y deterioro nadie supo porqué, desaparecieron teotihuacanos, zapotecos, mixtecos, aztecas. Se cree que desaparece en el año 1100, 1200 d.C.
La zona arqueológica se divide en tres estructuras: La Ciudadela con una muralla que rodea la zona norte del sitio con 800 m. de longitud, 4 m. de ancho y 6 m. de altura ; El Palacio ubicado en la parte central del cerro, y El Templo situado en el extremo sur.
Al recorrer el sitio encontramos otras estructuras construidas con piedra, laja y barro: el Salón de Columnas, el Juego de Pelota, la Pirámide Votiva.
Ubicado en la zona arqueológica, se puede apreciar el Museo de Sitio de La Quemada. Su diseño arquitectónico fue concebido de tal forma que pudiera integrarse a los entornos del paisaje y de la zona arqueológica, gracias al uso del material característico de los edificios levantados en el área (laja, estuco y aplanados). Este museo ofrece un panorama de la evolución arqueológica de la región a través de diversos elementos informativos.
De los sitios arqueológicos en México, este lugar se distingue porque tiene una muralla defensiva que lo rodea, que se encuentra en el quinto nivel de La Quemada, es a lo que se le considera el Observatorio Astronómico, sin embargo la misma bóveda se puede apreciar desde cualquier lugar.
Desde el punto más alto se observaba el movimiento de los astros, cómo entraba y salía el señor Tonatiuh, el Señor Sol.
Luego de un interesante recorrido que comienza al atardecer y termina ya de noche, y de haberse subido a la pirámide Votiva, los visitantes son invitados a recostarse sobre unas colchonetas y ponerse unos antifaces, a respirar profundamente y a relajarse, para después destaparse los ojos y dejarse sorprender por la bóveda celeste y ver en toda su magnitud el universo, como lo hacían nuestros antepasados, que escuchaban las estrellas tratando de entender lo que les decían.
De esta manera los visitantes se quedan maravillados con la Observación Sideral, los expertos, apoyados de un rayo láser señalan en el cielo a los astros, las figuras de estrellas a las que llamamos constelaciones; destacando que antes los gobernantes conocían el cielo, sus ciclos y sus movimientos, que les ayudaba en su vida diaria.
Luego de esta experiencia también los presentes pueden seguir admirando el cielo a través de Telescopios, y con una explicación exacta de expertos en el tema.

 
Araceli Patricia Cervantes Medina
hidrocalidodigital