Aguascalientes, México, Martes 20 de Noviembre de 2018
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           

"El toro de lidia me dio todo lo que tengo"

Nos cuenta que se retiró a los 44 años, cuando el cuerpo le pidió descanso, tras haber lidiado más de mil 300 corridas, un día después de que me despedí, confiesa, no sabía qué hacer (Hidrocalidodigital.com)
16/04/2015
Miguel Espinosa “Armillita”, ganadero de lidia y matador en retiro, nos abre las puertas de su casa y de su pasado. Con una vista espectacular del Aguascalientes que le vio nacer como telón de fondo, Miguel nos dice que a pesar de que la bravura corre por sus venas, la vocación por el toro de lidia le ha exigido vocación y esfuerzo.
Luego de 30 años como matador, el mayor de los Armilla se retiró del ruedo para dedicarse a la crianza de ese animal sagrado que le acompañó desde la infancia, cuando le ayudaba a su padre en la Hacienda del Chichimeco. Junto con su hermano administra actualmente la ganadería brava “San fermín” ubicada en la zona limítrofe con Zacatecas. 
Se define como un hombre de familia que, luego de décadas rebosantes de adrenalina,  goza de la tranquilidad del hogar y la convivencia con su esposa y sus dos hijos.
¿Cuáles son sus orígenes?
Soy hijo de Fermín Espinosa, originario de Saltillo, y Niéves Menéndez, de Santander, España. Nací en Aguascalientes el 29 de septtiembre de 1958, toda mi niñez transcurrió en el Chichimeco.Viví mi infancia en el campo, en medio de caballos, vacas y toros, trabajando en los viñedos. Fui un estudiante regular, yo diría más bie malo -bromea- estuve en el colegio Marista desde la primaria y dejé la escuela en primero de preparatoria por que empecé a torear de novillero. Siempre preferí estar en el campo y desde muy jóven se me facilitó torear, así que le dije a mi padre que me ofreció su apoyo por dos años. “Si no aquí te espera el asadón”, así me dijo.
Corre la sangre brava por su venas.
Totalmente. La familia Armillita desciende de banderilleros y matadores, pertenezco a la cuarta generación. Aunque lo tengo en los genes yo creo que hay que hay que tener mucha vocación para poder sobresalir.
Me presenté de novillero el 16 de novimiebre del 75 en Jiquilpan Michoacán, la tierra en donde nació Lázaro Cárdenas, toreé 20 novilladas en diferentes ciudades del país como Monterrey, Guadalajara, León y por supuesto en Aguascalientes y en el 77 me fui a España, donde toreé 30 novilladas y regresé para tomar la alternativa en noviembre del 77. A los 19 años me convertí en matador de toros.
¿Cuáles son las mejores anécdotas que conserva de los ruedos?
Durante 30 años lidié mil 330 corridas, en todos lados toreé, me presenté en casi todos las plazas del mundo taurino exceptuando Portugal, conocí Francia, varios países de Sudamérica. Tengo muchas satisfacciones, es muy difícil escoger una sola, por que son diferentes etapas. La primera vez que torié de luces, luego la alternativa, el primer rabo que corté siendo matador. Es una carrera que no tiene fin.
¿Por qué decidió cortarse la coleta?
Todo tiene su momento, me retiré a los 44 años, el cuerpo me pedía descanso y yo quería convivir más con mis hijos. Ser torero trae mucha tensión, a parte de ponerte en frente del toro tienes que subirte a muchos aviones, estar mucho en carretera y no es fácil. Desde luego, al día siguiente de que me retiré no sabía qué hacer, estaba acostumbrado a pensar en mi siguiente faena pero tengo la satisfacción de haber conseguido todo lo que me propuse.
¿Qué representa para usted el toro de lidia?
Es un animal divino, casi sagrado, la fuente de sustento de mi familia, todo lo que traigo puesto y en donde estoy sentado viene de él. Para mi fue un gran compañero para poder expresar mis sentimientos como torero, así como un lienzo para un pintor aunque sea un arte más difícil que puede arrancarte hasta la vida, pero en fin. Ahora más que nunca disfruto verlos nacer, criarlos, venderlos, matarlos.
Usted retomó la crianza en su retiro.
En el rancho me hice en la vida, mi padre tenía una ganadería, nací en el mundo del toro y “sin querer queriendo” lo asimilé tanto que se volvió parte de mí. A lo mejor no podía entender los quebrados de matemáticas, pero sabía cómo destetar un becerro, cómo procurarlo -ríe-.
Tener una granja no es fácil, gracias a Dios a mí me fue muy bien, tuve la estrella de que se me dieran las cosas. Anteriormente estábamos en el Chichimeco, nos cambiamos por que se lo “comió” la ciudad y actualmente en la granja “San Fermín” de casi mil hectáreas en los límites con Zacatecas tenemos mi hermano Fermín y yo unas 400 cabezas de puro ganado de lidia.
¿Cuál es la mayor satisfacción de un ganadero de lidia?
Conocer tu ganado. Realmente entender cómo cruzarlos; después verlos salir a la plaza y embestir, ver cómo les cortan las orejas los toreros.
¿Qué hay sobre su familia?
Estoy feliz de la vida casado con Verónica Guzmán, una mujer maravillosa y no lo digo por que me esté oyendo, tenemos 23 años de casados y tenemos dos niños divinos: Miguel que cumple trece el día 24 de abril y Eugenia de siete años. Tenemos salud que es lo más importante de todo, con un coche cada quién, nunca me gustó ser ostentoso ni nada por el estilo. Sólo me interesa vivir bien con mi gente.
¿Qué más le apasiona, además de la fiesta brava?
Me apasiona la ganadería, mi casa y mis amigos, sobre eso gira mi vida. Tantos años de andar de allá para acá te hace valorar la tranquilidad del hogar.
Fui también bastante deportista en mi juventud, jugué béisbol, fútbol, voleibol y básquet. El americano es el único que me llamó la atención aunque si llegué a practicar de niño. Ahora a mis 56 años me gusta jugar golf por que es muy relajante.
¿Qué opina del serial taurino de este año?
De los mejores que han existido, si no el mejor de esta época, en mis tiempos hubo muy buenos también. La gente de ahora está inclinada hacia el toreo de españa, pero en la mía no hacía falta por que estaban Manolo, Eloy, Curro, Mariano, Lomelí, Arrusa, Jorge, David y yo y el español que viniera tenía que ser un Manzanares o un Capea para que encajara a nuestro lado. Ahora hay muchos toreros muy buenos con muchas cualidades,varios  de Aguascalientes que es cuna de buenos toreros a nivel nacional. Desde el Zotoluco hasta mi sobrino, Fermín, que está bastante nuevo pero es un toreo como el mío y de mi hermano, no de llamarada sino de fuego lento pero que dura.
¿Qué se ve en el horizonte?
Vivir la vida que me quede por delante, gracias a Dios gozo de muy buena salud, quiero disfrutar todo lo que he logrado, a mis hijos, a la finca, por que aquí nadie te regala nada.
Hilda Hermosillo
Hidrocálidodigital.com