Aguascalientes, México, Martes 24 de Octubre de 2017
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Horno de la Fundición

Este horno fue de la Gran Fundición Central Mexicana, perteneciente a la familia judío-norteamericana Guggenheim, la cual invirtió a finales del Siglo XIX en las ramas de la industria minera y ramales de ferrocarril. (hidrocálidodigital)
06/03/2013
Con un valor histórico dentro de un jardín y plaza que se ubica en el fraccionamiento Fundición, se localiza el que fuera uno de los principales hornos de la compañía fundidora, el cual está considerado como monumento histórico.

FUNDICION CENTRAL MEXICANA

Según datos del Archivo Histórico Municipal, la Gran Fundición Central Mexicana, propiedad del señor Salomón Guggenheim, se ubicaba en un terreno denominado Rancho El Sillero y siendo su dueño el señor Teodoro Valdez, le fue vendido a Guggenheim. Este rancho estaba situado en los márgenes del río Curtidores o San Pedro, a 3 kilómetros aproximadamente al noroeste del centro de la ciudad. El terreno tenía una dimensión de 40 acres.
Esta empresa se ubicó ahí a orillas del río San Pedro debido a la gran cantidad de agua que requería en su proceso. Y según el contrato firmado por la empresa y el Gobierno del Estado, el agua sería gratuita, y en caso necesario se expropiaría a particulares por causa de utilidad pública. No obstante el caudal del río era suficiente para satisfacer las necesidades de la planta, cuyos departamentos febriles se alimentaban con el agua extraída por las potentes bombas instaladas en el mismo.
Un año después, el 22 de septiembre de 1895, la Gran Fundición Central Mexicana estaba próxima a terminar todos los edificios e instalaciones, y además los 2 primeros hornos instalados se encontraban ya en actividad.

LA FUNDICION

La importancia de esta zona conocida como La Fundición es que en ese lugar es donde se encontraba la gran Fundición Central Mexicana, considerada como la mayor en su género, comparada con las existentes en ese tiempo (año 1900). Fue la primera planta que utilizó electricidad para fundir metales en México.
Es una zona que se encuentra comprendida por límites de UGASA y la vía de FFCC al norte, camino a San Ignacio, calle Mar Caspio y calle San Rafael al sur; calle Carlos Sagredo al este y río San Pedro al poniente. Dentro de esta área se ubican los fraccionamiento Fundición, Los Sauces, parte del de Las Brisas y de San Cayetano, así como el área que se conocía como el Cerro de la Grasa. Estos fraccionamientos se construyeron en 1980, 1988, 1974 y el más antiguo en 1972, respectivamente.

HORNOS DE FUNDICION

En sus hornos se fundían metales cobrizos y plomosos, provenientes del Estado y de otros lugares de la República Mexicana. Además de los hornos había tostadores, convertidoras, generadores eléctricos, laboratorios, tiendas de raya y diversas obras de carpintería.
La GFCM daba trabajo a un promedio de 1,500 operarios, que se repartían en dos turnos, uno de ellos “de Sol a Sol”, de seis de la mañana a seis de la tarde, y el otro “de luna a luna”, de seis de la tarde a seis de la mañana. Contaba con una línea telegráfica y otra telefónica, que daban comunicación con la capital de la República.

INICIO DE OPERACIONES

Comenzó a operar en 1895, el contrato se firmó en abril de 1894 por el entonces gobernador del Estado, Alejandro Vázquez del Mercado, y Salomón Guggenheim. En dicho contrato se especificaba que la capacidad mínima de la planta sería de 180 mil toneladas, la inversión debería alcanzar 200 mil pesos y la compañía gozaría por veinte años de una total exención de impuestos. La inversión de la Fundición ascendía a 5’914,383.00 dólares, o sea 13’257,361.75 pesos mexicanos. El 8 de abril de 1901 las propiedades de Guggenheim fueron adquiridas por ASARCO (American Smelting and Refining Company) con 45’200,000.00 pesos en acciones de esta compañía a favor de los Guggenheim.

MINERALES TRATADOS

Al principio los minerales tratados provenían de Asientos, Tepezalá y Palo Alto, pero conforme las actividades fueron creciendo, éstas se diversificaron y consolidaron, sobre todo con la integración de ASARCO. En 1901 la planta creció y requirió un mayor provisionamiento de minerales, por lo que llegaron a recibir embarques de Zacatecas, Durango, Jalisco, Michoacán y Choltapan, en Guerrero, a 603 kilómetros de distancia.
Para 1897 se contaba con una vía férrea urbana, que comunicaba la ciudad con la planta fundidora.

HUELGAS

Las condiciones en las que laboraban los trabajadores eran muy duras, se carecía de la ropa y equipo adecuados. Los accidentes y riesgos eran frecuentes. En los últimos días de 1903 tuvo lugar la primera huelga, en la que los trabajadores exigían mejores condiciones en el trabajo y un incremento de su raquítico sueldo que alcanzaba apenas el peso diario. En el mes de junio de 1909 se produjo una segunda huelga debido a que la GFCM tenía excedentes en metales.
Para 1924 la capacidad de la planta se repartía entre 7 hornos de cobre y 2 de plomo, ascendiendo a 1650 toneladas diarias de mineral.

CIERRE DEFINITIVO

Tal vez por la inactividad forzada o voluntaria de algunos de los centros abastecedores de mineral, por las dificultades originadas por los altos fletes de la transportación, por las huelgas de trabajadores de la empresa, la planta fundidora de Aguascalientes muy pocas veces trabajó a su capacidad. Para 1925 la Gran Fundidora Central Mexicana de Aguascalientes anunciaba la clausura definitiva de sus operaciones, trasladándose a San Luis Potosí, lo que provocó una crisis posterior.

SOBREVIVE UN
SOLO HORNO

Las instalaciones eran impresionantes porque para el largo proceso de tratar metales contaba con grandes hornos de ladrillo refractario, cuyas chimeneas se podían apreciar desde cualquier punto de la ciudad. Es así como hasta hoy sobrevive un horno, testigo de la grandeza de esa industria.
Araceli P. Cervantes M.
hidrocálidodigital