Aguascalientes, México, Lunes 19 de Noviembre de 2018
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Abandonar a un hijo por las razones que sean no resuelve el problema

Cuando ella decidió que su hijo regresara con ella ya era tarde, él ya no la sentía como parte de su familia. (hidrocalidodigital)
18/09/2012 Ser madre para una mujer es, más que una decisión, una responsabilidad que se tiene que cumplir toda la vida. Ser una mujer sola y convertirse en madre siempre implica un reto de vida tanto para la madre como para el hijo, en los ámbitos económico, social y espiritual.
Crear una familia donde falta una pieza es difícil sacar a flote, sin embargo abandonar a un hijo por las razones que sean no siempre resuelve el problema y en muchas ocasiones no termina con un final feliz.

JUVENTUD

Luz María siempre fue una niña distinguida por su vocación de ayuda, desde pequeña sabía que quería servir a los demás, por ello cuando llegó el momento de decidir su profesión no dudó y escogió la Enfermería.
Cursó el bachillerato con carrera técnica, por lo que al egresar de ese nivel le fue fácil conseguir su primer empleo, pues ya contaba con la experiencia de su Servicio Social y sus prácticas profesionales.
Al cabo de unos años decidió continuar con sus estudios a nivel Licenciatura, por lo que ingresó a la Universidad a cursar como enfermera con una especialidad en Ginecología y Obstetricia.

RELACION

Cuando cursaba el segundo año de educación profesional Luz María conoció a un hombre del que se enamoró perdidamente, nunca escuchó consejos u opiniones de quienes le decían que nunca llegaría a nada esa relación, sólo a problemas.
La relación que comenzó entre ellos nunca fue nada serio, se veían casualmente y salían a divertirse esporádicamente, nunca con un compromiso palpable o algo realmente serio; en ese momento la joven creía que después de tiempo las cosas cambiarían.

NOTICIAS

Cuando Luz María supo que estaba embarazada, de inmediato le dio la noticia al padre de su hijo, él desde el primer momento se desentendió del asunto, diciéndole que no se encargaría de ese bebé y que si quería seguir con él, resolviera el problema, al fin y al cabo ella era enfermera y seguramente sabía cómo.
Triste y en ocasiones desesperada, la joven decidió continuar con su embarazo y llevarlo a término, al fin que nadie más que ella se haría cargo del bebé, pues era una razón más para vivir.
Durante el embarazo ella siguió estudiando y trabajando como siempre, tenía en ocasiones sus episodios de depresión por estar sola y la incertidumbre de si iba a ser capaz de sacar adelante a su hijo por ella misma.

COMIENZAN
LOS PROBLEMAS

Llegó el momento del nacimiento del bebé, Luz María estaba sola, su familia vivía fuera de la ciudad, y con el único apoyo que contaba era con el de sus amigas y una hermana casada, con dos hijos y que también tenía responsabilidades de trabajo.
Semanas después de que nació el niño la depresión postparto se hizo presente en la madre, el llanto, la desesperación de cuidar un bebé, de la alimentación del mismo y los gastos que eran de gran inmensidad.
Las cosas se complicaron cuando se cumplió el plazo de incapacidad, pues tendría que regresar al trabajo y no tenía con quién dejar al bebé las ocho horas de su jornada.
Así, el niño visitaba la casa de la vecina, se quedaba con la mamá de alguna amiga o compañera de trabajo, con la hermana de Luz María, etc., no existía una persona fija que atendiera correctamente al niño, por lo que comenzó a enfermarse frecuentemente, a dejar de comer, entre otras cosas que manifestó como síntomas del descuido.
Ingresó a la guardería, entonces la situación para ambos se estabilizó, hasta que llegó el tiempo de cambiar de casa; las distancias entre la nueva vivienda, la guardería y el lugar de trabajo eran inmensas, cansadas y complicadas para una madre con un hijo de tan corta edad y sin un vehículo para transportarse.

SITUACION
COMPLICADA

La joven abandonó sus estudios, pues no alcanzaba su sueldo para cubrir las colegiaturas, sus gastos y los del bebé; además, el tiempo que dedicaba a la escuela ya no era posible, pues cada hora libre del trabajo la absorbían los cuidados del niño.
Avanzando en edad, el niño fue demandando más tiempo y dinero, por lo que la situación de Luz María se complicó, tuvo que encontrar un empleo extra y comenzó a cubrir el turno de noche en otro Hospital.
Ello implicó conseguir a alguien de confianza con quién dejar al niño por las noches, que además de eso lo llevara a la escuela, porque para ella no era posible cumplir con eso ya que al salir de un empleo se iba al otro, y era muy poco el tiempo que le quedaba para llevar y traer a su hijo.

DECISION

Cuando el niño entró a primaria la situación en gastos y tiempos llegó a tal punto de deseperación para la madre, que al final decidió dejar a su hijo viviendo con sus abuelos maternos.
La separación no fue fácil para el niño, sin embargo se adaptó, el cariño de los abuelos y tíos cubrió un gran vacío que por mucho tiempo su madre no pudo, por fin había alguien que se sentaba con él a desayunar, lo llevaba a la escuela, iba por él, y lo acompañaba en todas las actividades y festivales escolares.
Extrañaba a su mamá, pero le bastaba con verla un día a la semana y platicarle lo feliz que estaba con sus abuelitos, lo que le enseñaban y todo lo que hacían juntos.
Al principio Luz María lo vio como una opción temporal mientras su situación se estabilizaba, luego llegó al punto de verlo como una comodidad para ella; sin embargo mientras los años pasaban su vida se volvío vacía, el remordimiento de abandonar a su hijo se hizo presente y quiso rectificarlo.
Cuando decidió que su hijo regresara con ella ya era tarde, él ya no la sentía como parte de su familia; para él quienes le daban seguridad, protección y cariño eran sólo sus abuelitos, y dijo siendo ya un joven que siempre estaría con ellos, su verdadera familia.
GLORIA DELGADO MUÑOZ
hidrocalidodigital