Aguascalientes, México, Miercoles 12 de Diciembre de 2018
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El HH es mi hogar

Tras sufrir un grave accidente, Antonio Roque Jiménez vuelve a la vida gracias al Hidalgo. (hidrocalidodigital)
02/10/2012 Por los pasillos del Hospital Hidalgo se cuentan historias, tantas como puedan imaginar han surgido en sus ciento nueve años de vida. La de “Toñito” es una de esas que erizan la piel y hacen recobrar la fe en la bondad de las personas.
Aunque pueda sonar extraño, gracias a un accidente, “Toñito” llega aproximadamente en el año 1978 al Centenario Hospital Miguel Hidalgo en un grave estado, pues había sido atropellado por un camión de volteo debido a una “travesura”, como él mismo señala.

ABANDONO DEL NIÑO

El pequeño de alrededor de cinco años fue llevado al Hospital Hidalgo por quien él consideraba como su mamá, la señora Lorenza Roque Jiménez, de quien Antonio guarda aún vagos, pero buenos recuerdos: “Hasta donde sé, mi mamá era madre soltera, y quiero pensar que por esa difícil situación tomó la decisión de dejarme al cuidado de la señora Lorenza”, una mujer que vio por él en sus primeros años de vida y a quien le debe el haber llegado a esta noble institución.

TRAS SUFRIR GRAVE
ACCIDENTE,
VULEVE A LA VIDA

Luego del lamentable accidente y después de tres meses inconsciente, en Terapia Intensiva, el niño comenzó a recobrar la salud gracias a la cálida y profesional atención recibida por médicos y enfermeras del Hidalgo, “al salir de Terapia estuve alrededor de ocho años en Pediatría, donde aún recibí algunas visitas de la señora Lorenza y supe que en el tiempo que estuve inconsciente mi mamá vino a verme; sin embargo ninguna de las dos regresó y yo tampoco hice por buscarlas, así que me quedé en el Hospital, que prácticamente todos los que estaban ahí se convirtieron en mi familia”.

ADOPTADO POR
EL HOSPITAL

Como resultado de su accidente, “Toñito” recibió la noticia de que no podría caminar, luego de ser diagnosticado con paraplejía.
Dada su condición y constantes afecciones en su estado de salud, fue “adoptado” por el Hospital Hidalgo.
“Cuando era niño nunca me festejaron un cumpleaños, al llegar al Hospital se dieron cuenta de que no estaba registrado, así que la señora Lorenza me regaló sus apellidos, y los médicos y enfermeras me dieron a escoger el día de mi cumpleaños, porque nadie sabía cuándo había nacido”, así pues, el 25 de diciembre fue elegido como el día de su nacimiento.
“Pienso que la señora Lorenza no supo qué hacer con mi enfermedad, era una situación complicada, y creo que pensó que en el Hospital estaba en buenas manos”.

SU VIDA EN
EL HOSPITAL

Luego de vivir 8 años en Pediatría, “Toñito” estuvo 5 años más en el Piso de Hombres, convirtiéndose, literalmente, en hijo del Hospital Hidalgo y de sus trabajadores ya que gracias a ellos el niño, adolescente y joven pudo cubrir sus necesidades básicas de vestido, alimento, educación, un lugar dónde vivir, así como las afectivas: “Fui afortunado, el Hospital me dio lo que a otros niños les da su familia: amor”.

SU EDUCACION

Como todo niño, “Toñito” tuvo una educación, “creo que fue en la administración del Dr. Salvador Salazar Gama cuando me llevaron a la Primaria Jesús Díaz de León, luego ingresé a la Secundaria Número 5, pero por motivos de salud dejé los estudios un tiempo, para luego concluir la secundaria y preparatoria en la Prepa Morelos. Yo sé que si hubiera querido una carrera el Hospital me habría apoyado, pero no continué con mis estudios”.

TIEMPO DE TRABAJAR

En algún momento “Toño” decidió que era tiempo de trabajar, y aunque el Hospital le proveía de todo, él creía que era necesario desempeñar alguna actividad laboral, así que solicitó al director del Hospital Hidalgo su apoyo para trabajar como vigilante en la institución, lo cual le fue permitido en la primera administración del Dr. Rodolfo González Farías, como titular del nosocomio.

DEJA EL HOSPITAL

Hace poco más de cinco años, y con el firme deseo de iniciar su propia familia, Antonio dejó de vivir en el Hospital Hidalgo, aunque continúa laborando en él como vigilante del turno nocturno, “siempre he dicho que mi papá y mi mamá son el Hospital y sus trabajadores, le doy gracias a Dios por haberme dejado en buenas manos, y sé que si volviera a nacer escogería la misma vida, porque por el Hospital Hidalgo soy lo que soy y estoy donde estoy”.
ARACELI P. CERVANTES M.
hidrocalidodigital