Aguascalientes, México, Lunes 19 de Noviembre de 2018
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Juventud desenfrenada

Llegados los quince años, este joven ya acostumbraba a tomar de más los fines de semana (hidrocalidodigital)
09/10/2012 Jesús García vive las consecuencias de su desenfrenada juventud, pues ahora con apenas sesenta años de edad aparenta casi ochenta, las enfermedades lo consumen y la falta de cariño y atención de su familia lo acaban día a día.

EDUCACION
Jesús, al igual que sus hermanos creció sin el amor y cuidados de su madre, que falleció cuando él era un adolescente de once años; su padre nunca pudo con la carga de la educación de sus hijos, por ello Jesús cayó en el vicio del alcohol y tabaco a tan corta edad.
Nunca tuvo la obligación de ir a la escuela, pues su padre prefería que le ayudaran a trabajar y sostener los gastos de la casa.
Jesús repartía leche, además del queso y crema caseros que se hacían en el negocio de la familia, sus labores terminaban temprano, por lo que al medio día ya estaba de ocioso.

JUVENTUD
Llegados los quince años, este joven ya acostumbraba a tomar de más los fines de semana, salía los viernes de su casa con unos amigos y regresaba los domingos por la tarde.
Su diversión era embriagarse, salir a los bailes y divertirse con las jovencitas que conocía en sus fiestas.

MATRIMONIO
Cuando tenía 19 años conoció a Margarita, hermosa joven que se convirtió en su primera esposa, pues era de buena familia, bonita y educada.
La eligió porque era decente y creía que el matrimonio lo convertiría otra vez al buen camino, sin embargo la emoción del matrimonio le duró sólo unos meses.
Cuando apenas cumplían su primer aniversario de bodas, Margarita ya había sufrido muchas veces los golpes y desplantes de su esposo borracho, que sólo buscaba un pretexto para maltratarla física y emocionalmente como se le daba la gana.
Para entonces ya tenían una hija, Lupita, apenas de un añito de vida.

ERROR
Jesús nunca cambió, veía poco a su hija y mujer, en la semana trabajaba con su padre y los fines de semana se desaparecía con sus amigos.
Eran ya cuatro años de matrimonio, Lupita tenía tres de vida, y Margarita tenía seis meses de embarazo.
Una tarde de sábado Margarita salió de su casa para ir con una cuñada, quien le estaba ayudando a confeccionar la ropita de su bebé que pronto llegaría, sin embargo cuando llegó a casa se encontró a su esposo, que borracho comenzó a reclamarle su salida, en minutos de discusión comenzó a golperla sin piedad, cuando un hermano de Jesús llegó a defender a su cuñada fue demasiado tarde, Margarita estaba tirada en el piso inconsciente, murió.

SEGUNDO INTENTO
Luego de la muerte de su esposa, Jesús nunca cambió, sus suegros le quitaron a la niña y él siguió su vida alocada.
Luego de unos años volvió a casarse con una maestra, Dolores, con quien tuvo tres hermosas niñas, sin embargo también fue presa del maltrato físico, emocional, de la infidelidad y en varias temporadas del abandono.
Ella es hasta ahora una mujer fuerte que sacó a sus tres hijas adelante, les dio estudios y ahora ya son todas unas mujeres.

AHORA
Pese a las separaciones prolongadas entre Dolores y Jesús siguen unidos en matrimonio, Dolores y sus hijas viven en su casa, ahí luego de que su padre enfermó y se quedó sin trabajo, han decidido darle asilo, por respeto solamente.
Techo, comida y atención médica es lo que Jesús recibe de su familia, a quien muchas veces cambió por el alcohol, las mujeres y sus diversiones.
Cariño y amor es lo que le falta, pero como dicen sus hijas no supo ganárselo, pues muchas veces las dejó a su suerte y quien dio la cara fue su madre, lo respetan y cuidan ahora que está enfermo porque son su familia y es su obligación solamente.
Gloria Delgado Muñoz
hidrocalidodigital