Aguascalientes, México, Jueves 13 de Diciembre de 2018
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Difíciles de creer, pero han sucedido...

Estamos a unos cuantos días de celebrar el Día de los Muertos, no falta quien recuerde alguna que otra “historia de miedo” de vivencias que les ha ocurrido (Agencias)
23/10/2012 Ahora que estamos a unos cuantos días de celebrar el Día de los Muertos, no falta quien recuerde alguna que otra “historia de miedo” de vivencias que les ha ocurrido, que son difíciles de creer, pero que han sucedido, aquí les describimos una de ellas, y que sucedió en conocido centro comercial de la ciudad.
En ese centro trabajaba un joven, que era el encargado del área de juguetería, llamado Toño, él era amante de su trabajo, gustaba ser el primero en ver qué era lo nuevo que llegaba en su departamento, y tenía por costumbre siempre cargar en sus brazos lo más reciente de juguetería como eran ositos de peluche, Winnie Pooh, Tiger, Mickey Mouse, entre otros.
Era muy común para sus compañeros de toda la tienda, ver a Toño siempre con un mono de peluche, algunos hasta lo tachaban de ridículo, pero a él no le importaba sentía que, con un juguete se identificaba de entre los demás.
Un día Toño llegó a su trabajo enfermo, con la cara sonrojada y con salpullido, al preguntarle sus compañeros qué era lo que tenía, comentó que todavía no sabía bien, pero que le estaban haciendo estudios, pero todo parecía indicar que era salmonelosis, y aún así continuó con su labor diaria.
El joven tenía la costumbre de antes de irse a su casa, pasar al departamento de carnes, para comprar a sus perros sus huesos y carne molida, por lo que siempre cuando el carnicero lo veía de lejos, comenzaba a hacer su pedido, para que al salir lo liquidara en cajas. Esto lo hacía Toño a diario, aún cuando cambiaba de turno, porque a veces estaba en la mañana y otras se quedaba en la noche, pero nunca se iba sin llevar la comida a sus mascotas, y los carniceros tanto de la mañana como de la noche lo conocían perfectamente bien, y cuando él se iba le entregaban la comida de sus animales.
Desfortunadamente, Toño cada vez se veía más enfermo, pero sin soltar a su muñeco de peluche, y comentaba a sus compañeros que los médicos continuaban haciéndole estudios, no encontraban cuál era el problema que le estaba provocando el salpullido y el sonrojo de su cara.
Cuando menos lo esperaron una mañana les llegó la noticia, Toño había fallecido la noche anterior, todos se sorprendieron, aún cuando sabían que estaba enfermo, nunca en sí supieron qué fue la enfermedad que lo llevó a la tumba.
Sus compañeros del Centro Comercial lamentaron mucho su muerte porque Toño había lograron ganarse el cariño y respeto de sus compañeros, tenía un carácter agradable y siempre caía bien a todos.
Habían pasado quince días desde la muerte de Toño, cuando un día como a las cinco de la mañana, el carnicero de la noche lo vió venir hacia él con su característico muñeco en los brazos, ahora con un Mickey Mouse y a lo lejos lo saludó, por lo que el carnicero se apresuró a prepararle el clásico pedido, porque no tardaría en ir por él, pero para su sorpresa nunca fue.
Al día siguiente sucedió exactamente lo mismo, lo vio aparecer a lo lejos, pero ahora el carnicero antes de empezar a hacer los cortes decidió ir a preguntarle por qué lo había dejado con el pedido el día anterior, así que trató de alcanzarlo, pero ya no lo vio, aunque se le hizo raro, porque sintió mucho miedo y un cierto escalofrío.
En la mañana, el carnicero antes de irse a su casa decidió ir a preguntar por Toño en el Departamento de Juguetería, y ahí le dijeron ¿cómo que no sabes que Toño murió? precisamente hace quince días, el carnicero no lo podía creer, y contestó no puede ser ,”ayer y hoy lo ví con su clásico juguete en los brazos, y pensé que quería como siempre el alimento para sus perros, pero como no ha llegado por el paquete por eso decidí venir a preguntar por él, yo no sabía que había muerto”.
El carnicero en ese mismo momento pidió su cambio a la mañana, ya no quiso regresar a trabajar en el turno de la noche, porque se dio cuenta que el joven, entonces era un fantasma.
Ya han pasado muchos años de ese suceso, pero hasta hoy en día, algunos de los empleados siguen diciendo que en los pasillos del Centro Comercial ven caminando a un joven con un Mickey Mouse en los brazos.
ARACELI P. CERVANTES M.
hidrocalidodigital