Aguascalientes, México, Sabado 22 de Septiembre de 2018
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Lamentable maltrato masculino

Los hombres, también cubren un porcentaje importante en el círculo estadístico de maltrato intrafamiliar; como en el caso de Ramiro, un hombre que fue maltratado, defraudado y despojado por la familia que con cariño decidió adoptar. (Agencias)
27/11/2012
Sin duda, las garantías individuales en las mujeres se han visto respaldadas por las legislaciones vigentes actuales; con ello, poco a poco se ha logrado que la violencia contra este género disminuya notablemente.
El otro lado de la moneda, los hombres, también cubren un porcentaje importante en el círculo estadístico de maltrato intrafamiliar; como en el caso de Ramiro, un hombre que fue maltratado, defraudado y despojado por la familia que con cariño decidió adoptar.

EL AMOR

Ramiro vivía en la ciudad de México, pero por razones de trabajo viajaba constantemente a nuestra ciudad, en uno de esos viajes conoció a Rosalba, a quien comenzó a frecuentar y al poco tiempo experimentó un sentimiento profundo que lo impulsó a pedirle matrimonio.
Rosalba no aceptó casarse con él, propuso vivir en unión libre únicamente puesto que era una mujer divorciada y ya no creía tan fácilmente en el matrimonio, al menos eso dijo.
Tenía dos hijas una de 17 años y otra de 12; la relación de Ramiro con las chicas era cordial, se puede decir que hasta fraternal, de tal manera que Ramiro les comenzó a tomar cariño, les ayudaba con sus tareas, les daba consejos y las apoyaba económicamente con lo que necesitaban para sus estudios.

MALTRATADO

Cuando decidió vivir con Rosalba inmediatamente vendió su casa en la ciudad de México y compró una aquí donde cómodamente se instaló en compañía de su mujer y las muchachas; Ramiro se caracterizaba por ser apacible y casero, sólo anhelaba el calor del hogar y el de una familia, aunque fuera adoptada... En este caso ese fue su error, o su defecto según palabras de Rosalba, quien al cabo de un tiempo comenzó a discutir por todo y por nada con Ramiro maltratándolo verbalmente: lo tachaba de mediocre e insulso, ofensas que duelen lo mismo que los golpes...
Poco a poco la situación fue empeorando, Rosalba no era mujer de casa como había aparentado; no hacía de comer, no le gustaba limpiar la casa ni atender a su marido, pero Ramiro continuaba en su misma posición, dejando al tiempo el arreglo de todo problema.
Las ausencias de su casa eran frecuentes porque continuaba viajando por su trabajo, muchas veces al llegar a su casa luego de sus viajes las jovencitas tenían “reventón” con sus compañeros tanto de la secundaria como de la preparatoria: la mayor de ellas abusaba del alcohol y terminaba briaga, tirada en los sillones o el piso, lo cual no le parecía a Ramiro pero Rosalba no le permitía opinar, le quitó toda autoridad en su propia casa.

DECEPCION

Cierta ocasión, luego de un viaje de trabajo llegó a su casa y Rosalba ya le había sacado sus cosas de la recámara diciéndole que no lo quería cerca de ella; sin reclamar nada, Ramiro comenzó a hacer de la sala su sitio de descanso, dormía en un sillón.
Una noche, él se estaba cambiando para dormir cuando la hija mayor de Rosalba salió a la sala y comenzó a gritar que Ramiro la quería violar; Rosalba se levantó rápidamente y gritaba pidiendo ayuda a los vecinos: se habían confabulado para acusarlo de violación, entre las dos lo golpearon “para defenderse”, según ellas.
Ramiro no sabía qué decir o cómo defenderse, estaba decepcionado y se quedó callado mientras Rosalba de decía que si no se iba de la casa inmediatamente le hablaría a la Policía para que se lo llevaran preso. El no tuvo más remedio que irse con lo que llevaba puesto.
Unos días después regresó por sus cosas personales que había dejado en su casa pero ya habían cambiado la chapa, intentó hablar con Rosalba pero sólo encontró amenazas: “Si te acercas a la casa te juro que no sales de la cárcel, voy a decir que me golpeabas y que trataste de violar a mis hijas”.
Ramiro quiso mucho a Rosalba, a quien apoyó con sus hijas y le dio un techo para vivir, el respaldo de un hombre a su lado y lo necesario para su sustento, sin embargo no fue valorado en su justa medida.
Las heridas que quedaron en el corazón de este hombre tardarán en sanar, sin embargo luego de algunas terapias ha recuperado la confianza en la vida misma, se está dando una nueva oportunidad de vivir y decidió comenzar un juicio legal para recuperar lo que es suyo.
Brenda Zuñiga Acosta
hidrocalidodigital