A pesar de que la Guardia Nacional ha reportado la disminución del 47 % en los robos carreteros, los transportistas tienen otros datos, ya que, de acuerdo con su experiencia y percepción, esto no ha sido así, manifestó el líder de la Honorable Alianza Mexicana de Organización de Transportistas, A.C. (HAMOTAC), José Luis Guillén.
“Pues que nos den las estadísticas, para que nos digan en dónde y en qué porcentaje ha reducido”, demandó el dirigente del gremio.
Luego de que el presidente nacional de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), Augusto Ramos Melo, manifestó que los robos se habían reducido, pero eran cada vez más violentos, los agremiados de la Alianza Mexicana destacaron que estos no han bajado y, en efecto, son muy violentos.
“Para nosotros no ha reducido nada, si los robos están al 50 % y baja un 2 %, a nosotros no nos sirve de nada, además de que no detienen a los asaltantes, no hay ninguna mejoría”, manifestó José Luis Guillén.
Esta discrepancia en las cifras también encuentra un eco en el fenómeno de la cifra negra, ya que muchos transportistas optan por no denunciar los incidentes ante la falta de resultados tangibles y el temor a represalias. A decir de los agremiados de la HAMOTAC, el proceso burocrático para reportar un asalto suele ser ineficiente, lo que genera un subregistro que la Guardia Nacional interpreta como una mejoría estadística, mientras que en la realidad de las rutas el operador sigue enfrentando el mismo nivel de vulnerabilidad ante grupos delictivos cada vez más organizados.
Asimismo, dijo que los puntos rojos continúan en los estados de Veracruz, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Nuevo León y Estado de México; “siguen siendo los mismos”.
Por otro lado, el dirigente de la HAMOTAC manifestó que no se puede dejar de lado el impacto económico por la inseguridad en cuanto a la pérdida de mercancías, al incremento desmedido en las primas de seguros y a los costos operativos derivados de la seguridad privada.
En este sentido, indicó que mientras el gobierno celebra una reducción porcentual en los escritorios, las familias de los conductores viven en una zozobra constante, pues la violencia extrema en los atracos ha convertido al oficio del autotransporte en una actividad de alto riesgo que amenaza con desabastecer las cadenas de suministro en las regiones más afectadas.