Los gasolineros no descartan la posibilidad de que se llegue hasta la suspensión de la venta del diésel para evitar las pérdidas que les genera el precio topado de 28.50 pesos, pues “no se puede manejar un precio regulado sin que la medida también aplique a los proveedores”.
La suspensión de la venta de diésel podría tener efectos colaterales desastrosos para todos los sectores productivos, toda vez que impactaría en el transporte carretero, el comercio y la industria que usa a ese combustible para sus actividades.
Las importadoras y las distribuidoras están pensando en suspender las compras internacionales al tener un precio base caro, por lo que los comercializadores se verían obligados a hacerles segunda porque nadie está dispuesto a vender por debajo del costo real del diésel, como de hecho ocurre con el precio de 28.50 pesos que pocos acatan.
CAMISA DE FUERZA
Luego de señalar que el acuerdo al que refieren las autoridades federales para “moderar” o “topar” el precio del diésel resulta ser en realidad una “camisa de fuerza que nadie quiere que se le ponga”, empresarios del ramo gasolinero indicaron que el estímulo fiscal que se está aplicando en el caso del diésel es insuficiente y no resarce en lo absoluto el impacto del precio controlado.
Por lo mismo, indicaron que si los transportistas no paran sus unidades por el tema de la inseguridad, lo caro de las casetas y por las pérdidas millonarias que se tienen por los asaltos y el robo de unidades y mercancías, a final de cuentas podrían hacerlo por la suspensión de la venta de diésel, cuyo movimiento se está gestando a nivel nacional.
Nadie está de acuerdo en que se le pretenda obligar a vender el diésel por debajo de su costo real, por lo que localmente muchos de los gasolineros con venta de ese producto están pensando seriamente en suspender su comercialización porque no están dispuestos a seguir perdiendo, manifestaron las fuentes consultadas.
RIESGO DE DESABASTO
Se indicó que en caso de que no se llegara a la suspensión de la venta del diésel, lo que sí podría ocurrir es que en la plaza hubiera desabasto o escasez del mismo combustible, en virtud de que quienes lo manejan en venta dejarían de comprar para luego comercializarlo, debido justamente a que con precio topado no saldría para cubrir los gastos.
“Cuando hay un tope de precio en las gasolinas siempre existe el riesgo de llegar al desabasto, por lo que la situación se puede complicar en cualquier momento puesto que nadie está de acuerdo en operar sin utilidad”, expusieron los empresarios consultados.
Mencionaron que entre los gasolineros con venta de diésel hay malestar e incertidumbre por las medidas que ha tomado de manera unilateral la autoridad federal, pues aseguran que en ningún momento hubo consulta sobre el tope voluntario al precio del diésel.