Reducir la jornada laboral es un avance social, pero sin productividad e incentivos puede convertirse en un riesgo económico, comentó la presidenta de la CANACINTRA, Erika Muñoz, quien dijo que no es una reforma menor y su impacto en la industria es profundo, pues se habla de costos laborales que pueden oscilar entre el 15 y 20%, además de contratar más personal para elevar los niveles de producción.
Por su parte, Roberto Díaz Ruiz, presidente del Consejo Estatal Empresarial, comentó que esta jornada ya era un mal anunciado, ya es ley y se tendrán que tomar las medidas necesarias en las empresas, “es el momento de irlas actualizando y en el 2030 ya sería el momento de la implementación de las 40 horas”.
“Desde CANACINTRA vemos la reducción de la jornada laboral como una evolución natural hacia mejores condiciones para los trabajadores, alineada con tendencias internacionales, sin embargo, también somos muy claros en que no es una reforma menor y su impacto en la industria es profunda. Estamos hablando de incrementos en costos laborales que pueden oscilar entre el 15% y el 20%, además de la necesidad de contratar más personal para sostener los niveles de producción, particularmente en sectores como la manufactura, que son altamente sensibles a los tiempos operativos”, agregó por su parte la dirigente de este organismo empresarial.
El reto no está en la intención de la reforma, sino en su implementación, si no se acompaña de incentivos fiscales, inversión en productividad, capacitación y esquemas de flexibilidad laboral se puede poner en riesgo la competitividad de México frente a otros países; “la productividad no se decreta, se construye y si queremos trabajar menos horas, necesariamente tenemos que producir más valor por cada hora trabajada”.
Estamos impulsando que esta transición se haga de manera responsable, técnica y coordinada, para que sea una reforma que beneficie tanto a los trabajadores como la viabilidad de las empresas, añadió.
En cuanto a las ventajas de esta jornada aprobada ya, pues es una mejora en la calidad de vida y bienestar, reducción de riesgos psicosociales y una potencial mejora en productividad a largo plazo.
Sin embargo, “las desventajas y riesgos que vemos son el incremento inmediato de costos laborales, presión en mipymes, que son las más vulnerables, además de la necesidad de reconfigurar turnos y operación y el riesgo de pérdida de competitividad si no hay incentivos”.
Manifestó que reducir la jornada laboral es un avance social, pero sin productividad e incentivos puede convertirse en un riesgo económico.
EMPRESAS DEBEN APECHUGAR ESTA NUEVA MODALIDAD: DÍAZ
“Los trabajadores, aún en el Desfile por el Día del Trabajo, muchas agrupaciones querían que se estableciera ‘a la de ya’ y además querían que fueran dos días de descanso seguidos, cuando lo que se planea únicamente es reducir la jornada diaria, pero eso es lo de menos, pues ya es ley, no tenemos más que apechugar y lo que venga”.
Dijo que este era un mal anunciado y ya se lleva a cabo en muchos países, sobre todo en las economías más desarrolladas del mundo, pero aquí nos habíamos tardado, pero finalmente es un hecho que así se va a implementar.
Recordó que esta jornada ya la llevaban a cabo algunas empresas desde hace un buen tiempo, sobre todo las empresas grandes, trasnacionales, que laboran únicamente de lunes a viernes.
Comentó, en ese sentido, adaptarse es lo mejor y la gradualidad en la aplicación de esta jornada, es lo único que le puede ayudar a la empresa por estos cinco años, para que llegue a establecerse esta jornada. Y lo que se espera aquí es la comprensión de los trabajadores para desarrollar con más entusiasmo su trabajo y producir en cinco días de jornada lo que se hace en seis”.
