Cada 5 de noviembre se celebra el Día Internacional del Payaso, una fecha dedicada a reconocer la alegría, la empatía y la vocación de quienes hacen reír al mundo. Detrás del maquillaje y las carcajadas hay historias de vida que inspiran, como la del payaso Kuik Smile, uno de los artistas más queridos en Aguascalientes.
“Lo más difícil para mí fue la pérdida de mi hermano”, compartió entre lágrimas Víctor Adrián Romo Martínez, conocido en los escenarios como Kuik Smile.
“Pero gracias a mi familia, mi esposa y mis hijos, he podido salir adelante. Ser payaso es una profesión noble; pese a las lágrimas, siempre vale la pena volver a sonreír”.
Kuik Smile
Un día para celebrar el arte de hacer reír
El Día Internacional del Payaso se conmemora cada 5 de noviembre en honor al payaso español Miliki, reconocido por su trayectoria musical y televisiva junto al grupo Los Payasos de la Tele, con programas como Había una vez un circo que marcaron a generaciones enteras.

En México, además, esta profesión también se celebra el 10 de diciembre, fecha destinada a reconocer la importancia cultural, social y laboral de quienes se dedican a este oficio.
El origen de Kuik Smile
Desde los 14 años, Víctor descubrió su gusto por la comedia mientras trabajaba junto a un payaso local. Lo que inició como un empleo temporal se convirtió en una pasión de vida. “Mis papás al principio dudaban, pero hoy me apoyan completamente. Ser payaso no solo es divertir, también es conectar con la gente y hacerlos sentir acompañados”, expresa.

Estudió Licenciatura en Mercadotecnia, y asegura que la preparación académica le ha servido para fortalecer su personaje y profesionalizar su carrera. Además, ha participado en congresos estatales y nacionales del gremio, donde sigue perfeccionando su técnica artística y escénica.
Una profesión con dedicación y disciplina
Ser payaso implica entrega, inversión y constancia. Kuik detalla que sus presentaciones requieren un trabajo minucioso de caracterización:
“Tardo alrededor de 35 minutos en maquillarme. Aunque el maquillaje no es lo más caro, lo realmente costoso es el proceso de desmaquillarme y cuidar mi piel”.
Su vestuario incluye tenis de 950 pesos, calcetas de 150, trajes de 1,200, playeras de 600, una nariz de 1,400, peluca de 300 y maquillaje a base de crema, elaborado especialmente para él.
“Mi personaje es una maravilla, pero su verdadero significado lo define el público. Lo que más me gusta es que mi presencia se sienta y mi ausencia se extrañe”, añade.
Risas y resiliencia
En su carrera también ha enfrentado momentos difíciles. Recuerda una ocasión en el municipio de Jesús María, cuando alguien le arrojó una cerveza en plena entrega de regalos. “Fue incómodo, la niña que estaba conmigo lloró, pero tuve que continuar. No podía decepcionarla”, relató.
A pesar de estas experiencias, Kuik conserva los recuerdos más nobles: “Un niño me abrazó y lloró de la emoción al verme. Eso vale más que cualquier cosa”.
La nueva generación del humor
Kuik reconoce que el humor ha evolucionado con el tiempo. “Las nuevas generaciones marcan más la línea entre el chiste y el bullying. Una vez una señora me acusó de haberle dicho ‘fea’ a su hija, pero esa palabra no forma parte de mi vocabulario”.
Su popularidad en redes sociales creció al realizar parodias y contenido cómico, lo que lo llevó a ser invitado a eventos, programas de radio y conciertos. “Mi objetivo es dejar huella, hacer reír, y que mi trabajo inspire a otros”, comenta.

Una sonrisa que trasciende
Cada presentación de Kuik Smile representa una oportunidad para sanar, conectar y recordar que la risa también puede ser un acto de resistencia.
“Hay que estudiar, terminar la escuela y cuidar las amistades. Eso es lo que te hace crecer”, concluye.
El Día Internacional del Payaso celebra justamente eso: la fuerza detrás de una sonrisa y el valor de quienes, con su arte, iluminan la vida de los demás.

