Sergio Avendaño, exdocente de la UAA, acusó ayer a la todavía rectora Yesenia Pinzón de ejercer terrorismo laboral en la máxima casa de estudios y de haberlo despedido sin fundamentos, solamente por cometer el error de “no hablar bien de ella, por criticarla”. Ante los micrófonos de JLM Noticias dijo que su caso no es el único y que hay otros peores contra maestros que fueron despedidos de manera injustificada. Manifestó que su caso es un ejemplo de la pus que brota en la UAA.
Acusó directamente a la rectora de haber destruido su patrimonio, su casa, su familia y su trayectoria por el solo hecho de no estar de acuerdo con ella y criticar su actuar al frente de la institución.
Mencionó que todo lo que dijo en el programa no es algo que él haya inventado, ni por un resentimiento, sino por expresar lo que muchos profesores tienen en la universidad: un terrorismo laboral, un clima inestable, “sobre todo en el campus sur, por Georgina Macías y por José Manuel Barrera Castañeda, y todo lo que estoy comentando está fundamentado en el expediente 0659/2024 del Juzgado Segundo Laboral y también tengo bastantes pruebas de que mostrar, como la que está aquí, que me dijeron que no tenía mi doctorado, aquí está mi constancia, para que vean y demostrar y también está en mi expediente, porque también eso me decían, que no tenía doctorado”.
Destacó que tampoco recibió apoyo del sindicato de la UAA, cuyo presidente le dijo que ya nada se podía hacer porque ya estaba despedido, cuando al final lo que sucedió es que le sirvió a la rectora en sus fines y “casualmente” él es quien ocupa actualmente el lugar del que fue destituido, con una plaza de 40 horas.
En base a ello hizo una demanda, cuyo expediente consta de más de 500 hojas, en el Juzgado Segundo Laboral.
En estos momentos, en la universidad hay un “cártel” de complicidades a favor de la rectora, desde sus abogados hasta su secretario general, Armando Robledo, a quien también se acercó a pedirle ayuda. Se hizo a un lado y todos se hicieron a un lado por indicaciones y miedo a Yesenia. “Es un terrorismo laboral que existe, pues la susodicha sólo tiene la cara dulce, pero en sus decisiones no se tienta el corazón”.

