El Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, llamó a promover en las parroquias de la Diócesis local, el matrimonio entre un hombre y una mujer, al señalar que esta es la unión que Dios quiere, por lo que exhortó a no dejarnos llevar por ideologías de género.
Dijo, es importante que en las parroquias se impulse la formación de la conciencia de niñas, niños, jóvenes y adolescentes, a fin de que cuenten con bases sólidas ante la ideologías modernas que, manifestó, están deformando la vida humana y corrompiendo la paz de la sociedad.
“Que se valore y se promueva el matrimonio como Dios lo quiere, entre un hombre y una mujer, no nos dejemos llevar por ideologías, que esta parroquia sea un lugar donde se promuevan, que se promuevan hogares que vivan el amor y la fe, donde se forme la conciencia de los jóvenes y adolescentes ante estas ideologías modernas que deforman la vida humana y corrompen la paz de la sociedad y también que sea un lugar donde se construye la paz desde el Evangelio”, manifestó.
De igual manera, Espinoza Jiménez reiteró el llamado a defender la vida desde el instante de la concepción hasta la muerte natural, subrayando que la defensa de la vida debe ser una tarea permanente dentro de la sociedad.
OBISPO LLAMA A NO PERDER LA FE ANTE VIOLENCIA E INSEGURIDAD QUE SE VIVE EN MÉXICO
A su vez, Monseñor se refirió al tema de la inseguridad que se vive en nuestro país, indicando que “vivimos tiempos marcados por la violencia, la inseguridad y el miedo. En México se está extendiendo como una sombra que va llegando a todos los lugares de México, violencia, inseguridad, miedo, no podemos negarlo, pero hay que proclamar con fe, abrir el corazón a Dios, ver, contemplar la luz que viene a agitar las tinieblas de la sociedad”.
El Obispo destacó que la esperanza del pueblo no debe estar puesta en las armas, la venganza ni en la indiferencia, sino en Dios, subrayando que es desde la fe donde se puede construir la paz; “nuestra esperanza no está en las armas ni en la venganza ni en la indiferencia, nuestra venganza está puesta en el señor que viene a nuestro templo, a nuestra casa, a nuestro corazón”, concluyó.