“Los tenderos están tratando de sacar raja en estos momentos en los que existe demanda de tortilla por las festividades”, manifestó el delegado del Grupo de Industriales de la Masa y la Tortilla, Alfonso Anaya Castro.
Lo anterior luego de que en algunas tiendas de abarrotes se llega a vender el kilo de tortilla hasta por 30 pesos; sin embargo, aclaró que el precio nadie lo establece, ya que este dependerá de los costos de producción y de los insumos para cada productor.
Señaló que no se descarta un alza del 10% en el precio de la tortilla para el arranque de 2026, lo cual es lógico, porque en el caso de los industriales formales tendrán que hacer frente al efecto de la inflación, además del aumento de un 13% del salario, lo que implicará una escalada en algunos insumos como el gas; “esto nos lleva a tener que ajustar costos”.
Explicó que el precio de la tortilla siempre estará determinado por las condiciones de cada industrial, por ejemplo, quienes utilizan gas natural o LP, electricidad o paneles solares; variables que pueden llegar a determinar el valor.
Alfonso Anaya manifestó que en estos momentos en las tiendas de abarrotes existe una mayor demanda de tortilla, por lo que los tenderos ven la oportunidad de obtener mayor ganancia y aumentan los precios.
Por otro lado, en cuanto a los informales, dijo que estos no pueden estar por encima del precio que ofrecen los formales, lo cual provoca una inestabilidad que se tendrá que ajustar entre los meses de enero y febrero.
El delegado del Grupo de Industriales de la Masa y la Tortilla indicó que lo que ayudaría a regular el precio sería el comportamiento de los consumidores, es decir, que no la adquieran donde se venda más cara, sino que acudan directamente a las tortillerías.