Piden que se dignifique por parte del Gobierno Municipal el trabajo que realizan las personas que se dedican a pepenar y que separan la basura que aún puede ser reutilizada; se les debería de proveer de un equipo de seguridad, pues con la acción que realizan evitan que el Relleno Sanitario San Nicolás se siga colapsando, recomendó la bióloga, activista y catedrática de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Guadalupe Castorena Esparza.
Señaló que los pepenadores con la recolección de basura van sacando su sustento diario, por ejemplo el kilo de pet se vende en 5 pesos, el aluminio es lo que se encuentra mejor pagado, después el papel que se paga a 3 pesos el kilo.
Con la clasificación de la basura es más fácil que los pepenadores la junten y que se lleve a los centros de acopio.
La bióloga reiteró que los beneficios de clasificar los residuos sólidos son bastantes para la conservación del medio ambiente y es importante que los desechos no se revuelvan con desperdicios de comida, para que puedan ser reutilizables, “de preferencia deben desecharse limpios los envases”.
La cultura de la clasificación de basura tardará un tiempo mientras que la campaña de esta acción permea en las conciencias de las personas, y se necesita una orientación de lo que se puede y no reciclar y reutilizar.
Explicó que la llamada basura que no es basura, que también son desechos valorables, lo que tiene que ver con una economía circular y puede tener otro uso como el pet, vidrio (que en Aguascalientes no se recicla), aluminio, la madera (reutilizable) y el papel.
“El mejor residuo es el no se produce”, es importante que se tenga la conciencia del reciclaje, “nos vamos a morir y los envases desechados todavía van a seguir en el planeta”, expresó.
La especialista en el medio ambiente apuntó que las botellas de vidrio son los desechos que más tardan en desaparecer, unos 4 mil años, aproximadamente, el cristal es 100% reciclable; las pilas tardan en degradarse entre 500 y 1,000 años, el mercurio que contienen puede contaminar hasta 6 mil litros de agua; se necesitan 150 años para que una bolsa de plástico se degrade y una botella desaparece en mil años, las toallitas húmedas tardan cien años en degradarse; cotonetes, 300 años; y las toallas sanitarias o pañales desechables, entre 200 y 300 años.
Y finalmente Castorena Esparza dijo que un trozo de madera se degrada entre dos a tres años, el chicle en cinco años, las latas de aluminio en 10 y los envases tetra pack en 30 años.
