Ruido de trenes dispara problemas psiquiátricos en Aguascalientes

José Luis Bonilla

Ruido altísimo generado por el silbato de los trenes que cruzan por diferentes puntos de la ciudad durante buena parte del día e incluso de la madrugada es la causa de esta situación alarmante, por la cual se han disparado en Aguascalientes los trastornos psiquiátricos y la sordera entre los habitantes de las casas y colonias aledañas a las vías del ferrocarril.

Ante esta creciente problemática de salud, médicos y familias residentes de colonias aledañas a las vías del ferrocarril demandaron la intervención de las autoridades para controlar el nivel del ruido ensordecedor que generan los silbatos de los trenes de carga que mantienen actividad durante las 24 horas del día.

Los vecinos de las zonas afectadas advirtieron que, además de las afectaciones provocadas en las estructuras de viviendas que colindan con las vías del ferrocarril por las vibraciones que genera el paso del tren, los habitantes de las colonias aledañas “sufrimos como no se imaginan por el ruido ensordecedor y dañino del silbido de las locomotoras, el cual se registra durante gran parte del día e incluso en horas de la madrugada por el constante paso del ferrocarril”.

Colonias afectadas por la contaminación auditiva en Aguascalientes

Hasta el momento, no se sabe con certeza si el silbato de las máquinas del ferrocarril se activa con mayor fuerza por seguridad en los cruces con las vialidades o con las zonas urbanas. Sin embargo, vecinos de colonias emblemáticas como la Gremial, Alameda, Héroe de Nacozari, Infonavit Las Viñas, Santa Anita, La Purísima e incluso del Centro Histórico, advirtieron sobre esta grave crisis.

Por este problema de contaminación auditiva, muchas personas ahora padecen de sordera crónica. Lo más delicado, según los reportes ciudadanos, es que también se están registrando trastornos neuronales que han llegado a desarrollar problemas psiquiátricos severos en los residentes de la zona urbana.

Daño auditivo y neuronal alertado por médicos

Especialistas han comenzado a notar un incremento en las consultas relacionadas con este fenómeno en el estado. Al respecto, médicos del Hospital Hidalgo explicaron la gravedad del panorama:

“Hay casos de personas que definitivamente no se acostumbran al ruido generado por el paso de los trenes, por lo que en horas de la madrugada se sobresaltan y pierden el sueño, pero lo más delicado es que son frecuentes los problemas de sordera y las afecciones neuronales que dañan la salud y la calidad de vida a causa de los altísimos niveles del ruido que provoca la activación del silbato”.

Estos profesionales de la salud alertaron sobre la creciente demanda de consulta con los especialistas en Neurología, Psiquiatría y Otorrinolaringología debido directamente a los efectos nocivos del ruido en niveles elevados generados por los silbatos de los trenes cargueros que cruzan la capital hidrocálida.

Incumplimiento de la norma oficial y exigencia de regulación

Los ciudadanos inconformes con el “delicado problema que generan los trenes” mencionaron que la legislación ambiental establece límites claros para la tranquilidad de las familias en las ciudades mexicanas.

Señalaron que, aunque la norma oficial mexicana indica que el ruido máximo autorizado en una zona urbana son 65 decibeles, “sin embargo, ese parámetro se rebasa en tres tantos, porque en realidad es ensordecedor y muy pernicioso para los oídos el fortísimo sonido que sale de los silbatos de las máquinas del ferrocarril”.

Asimismo, los afectados indicaron que, aunque se sabe que está reglamentado el uso del silbato por cuestiones de seguridad y solo en los tramos de los cruces y al cruzar los poblados, “no se cumple con la disposición, puesto que el nivel del volumen es extremo y los maquinistas se dan vuelo activando el silbato en cualquier momento y a cualquier hora, sin tomar en cuenta el daño que provoca a la salud auditiva y neuronal de las personas sensibles a ese tipo de ruidos”.

Ante este panorama de afectaciones severas al tejido social y a la salud pública en Aguascalientes, la exigencia de regular de inmediato el sonido del silbido de las locomotoras se mantiene firme por parte de la comunidad médica y los habitantes afectados.