Invasión marroquí

Agencia El Universal

Unos 40 mil migrantes cruzaron desde Marruecos a la ciudad española de Ceuta, unos a nado utilizando cámaras de aire y dispositivos de flotación, otros derribaron una parte de la valla a lo largo de la frontera terrestre entre ambas naciones; y algunos celebraron su ingreso al espacio europeo con el puño en alto y al grito de “¡Viva España!, ¡Viva (el presidente del gobierno español) Pedro Sánchez!”.

El Ejecutivo español envió a 60 militares para reforzar a la policía del enclave norteafricano y cerró la frontera de Melilla con Marruecos, tras el ingreso por ese punto de entre 300 y 400 migrantes.

Italia pidió “suspender el Acuerdo Schengen con España”, y la Casa Blanca criticó al gobierno español por la crisis de Ceuta, y recordó que el presidente Donald Trump “lleva mucho tiempo advirtiendo a Europa de lo que ocurriría si siguen implementando políticas globalistas de extrema izquierda, incluyendo la facilitación de la migración masiva”, declaró la vocera Anna Kelly a Fox News.

En contraste, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió que “se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas que llegan a Ceuta”.

Al cierre de esta edición, fuentes policiales consultadas por El País informaron que 18 migrantes murieron ahogados.

Para llegar a Ceuta, los migrantes suelen nadar desde la localidad marroquí de Fnideq (Castillejos), recorriendo unos 5 kilómetros para alcanzar territorio español, apuntó Ap.

La madrugada de este jueves cientos seguían tratando de entrar al territorio español por tierra o por el mar Mediterráneo; los agentes abrieron la valla fronteriza para evitar que se forme un peligroso tapón, y la policía marroquí intentaba contener de su lado la migración utilizando cañones de agua y gases lacrimógenos, informó RT en su portal.

La mayoría de las personas que arribaron a Ceuta son hombres jóvenes, pero también familias, mujeres y alrededor de 500 niños, reportaron medios locales.

La Guardia Civil estimó que alrededor de 40 mil personas llegaron a Ceuta -una ciudad de 84 mil habitantes- entre las 11 de la mañana y las 6 de la tarde de ayer, informó el canal Antena 3.

Las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia locales se encuentran desbordados, los hospitales colapsados y los ceutíes “estamos metidos en nuestras casas, esto no es normal”, declaró una vecina a la televisora.

“La situación es un caos absoluto”, afirmó Rachid Sbihi, representante de los oficiales de la Guardia Civil regional.

Sánchez aseguró en X que su gobierno prepara, junto a Marruecos, las “medidas necesarias” para “recuperar la normalidad” en Ceuta. El ministerio del Interior español precisó que acordó con Rabat devolver “lo antes posible” a Marruecos a “todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta”, al tiempo que anunció que este viernes viajarán al lugar el mandatario y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Esta situación ya se vivió de forma casi idéntica en la primavera de 2001, cuando entre ocho mil y diez mil personas cruzaron esa frontera. Una vez retenidas, centenares de ellas fueron devueltas a su país, una acción por la cual Grande-Marlaska fue reprobado en el Congreso de los Diputados.

Tras esa crisis, el Tribunal Supremo prohibió al gobierno español devolver a migrantes “en caliente”, en la propia frontera y sin ningún tipo de amparo administrativo y judicial.

En cuanto a los menores de edad “no acompañados”, la legislación española prevé que sean internados en una institución adecuada y en caso de no ser reclamados por sus padres, les corresponde recibir amparo de España.

En Ceuta hay un Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes con capacidad para 512, pero que hasta ayer albergaba a más de 750. En los alrededores de la instalación ya había, antes de la masiva llegada de ayer, centenares de migrantes que llegaron los días previos en improvisados campamentos con mantas, cartones, plásticos y sábanas, mientras esperan acceder al refugio.

El presidente autonómico de Ceuta, Juan Vivas, solicitó al gobierno español financiamiento adicional para los recursos de acogida y para gestionar la llegada de menores extranjeros no acompañados.

Ceuta y Melilla, limítrofes con Marruecos, son la única frontera terrestre de la Unión Europea con África y periódicamente experimentan oleadas de intentos de cruce de inmigrantes que buscan llegar a Europa.

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Con información de El Universal