“Pareciera ser que aquí el Congreso del Estado no hace caso a las sentencias de la Suprema Corte de Justicia”, manifestó Héctor Meza Estrada, director de la Clínica de la Diversidad Sexual SURÁ, con respecto al matrimonio, la identidad, la copaternidad y la comaternidad entre personas del mismo sexo en Aguascalientes.
Por lo anterior, apuntó que se trata de un asunto pendiente, aun cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucionales los artículos que establecen que el matrimonio sólo puede celebrarse entre un hombre y una mujer, así como aquellos que señalan que su finalidad es la procreación.
El activista calificó esta situación como un desacato y afirmó que, para la población LGBT en Aguascalientes, constituye una omisión sumamente grave, ya que los congresos estatales no se encuentran por encima de la Federación ni de las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Indicó que, ante esta situación, los colectivos LGBT han buscado acercamiento con los legisladores que llegaron al Congreso mediante las cuotas arcoíris para solicitar que los asuntos pendientes se incorporen a la agenda legislativa. “Desgraciadamente aquí en Aguascalientes, al ser mayoría panista, estos temas no pasan más allá de las comisiones”, señaló.
Asimismo, Meza Estrada dijo que se tendrá que valorar si legalmente es necesario promover algún recurso para buscar que se sancionen esas omisiones, ya que, cuando existe una sentencia, también hay un plazo para homologar y modificar las leyes.
Por otro lado, respecto a los tiempos de registro para los aspirantes a un cargo de elección popular por cualquier partido político, destacó que por el momento no se tiene conocimiento de que algún integrante de la comunidad LGBT tenga la intención de hacerlo. “Pero sí tenemos las ganas de estar cercanos a quienes sean candidatos para conocer sus propuestas, que sobre todo sean sólidas y se puedan llevar a la realidad”.
En ese sentido, señaló que en las legislaturas pasadas ha habido mucha simulación, incluso en las cuotas arcoíris, que en ocasiones son ocupadas por personas que ni siquiera pertenecen a la comunidad LGBT y que, al final del día, no realizan acciones en favor de dicha población.
