“Son asesinos los que despenalizaron el aborto”: Padre Casimiro

José Luis Bonilla

Aborto y la reciente postura de diversos legisladores y su intento de justificación o remordimiento político sobre una de las decisiones más polémicas de la agenda legislativa local desató la hilaridad y el rechazo absoluto de los jerarcas de la Diócesis de Aguascalientes, quienes calificaron la medida sin rodeos ni ambigüedades éticas.

Causó hilaridad entre jerarcas de la Diócesis de Aguascalientes la mea culpa de los diputados que aprobaron el aborto en Aguascalientes, señalando que la decisión legislativa que tomaron, “independientemente del motivo por el que haya sido, los convierte en diputados asesinos, así de sencillo”.

Críticas severas a la falta de razonamiento legislativo

El posicionamiento emitido por el sacerdote profundiza en la responsabilidad moral y política que recae sobre los representantes populares. A juicio del clérigo, resulta inaceptable que tras haber avalado una norma de tal magnitud, ahora se intente matizar el impacto de sus actos mediante discursos de arrepentimiento tardío que carecen de sustento real frente a la gravedad de los hechos.

El padre Casimiro Serna fue claro y directo al mencionar que el consentimiento otorgado para la despenalización del aborto es un absurdo y una acción que va en contra de la vida de seres inocentes, por lo que de nada vale que ahora algunos diputados y diputadas se pretendan excusar de esa decisión que no se razonó.

Asimismo, el religioso censuró con firmeza que se vulnere de forma directa la confianza depositada por la ciudadanía en las urnas. La crítica apunta a una práctica legislativa deficiente, donde las leyes se discuten y se votan sin profundizar en el trasfondo social ni dimensionar el calado de sus repercusiones, tal como ocurrió en el caso de la interrupción legal del embarazo en la entidad.

En ese sentido, el religioso censuró que se vulnere la confianza que los ciudadanos le dieron a través de su voto a los diputados que legislan sin ir al fondo de los asuntos y sin medir las consecuencias, como ocurrió con el caso de la interrupción legal del embarazo.

Decisiones sin razón y olvido del bien común

El análisis expuesto por el sacerdote profundiza en la identidad cultural y social de la región, destacando que la sociedad hidrocálida mantiene firmes convicciones en favor de la preservación de la vida, distanciándose de determinaciones impuestas que ignoran el sentir general de la población.

Sostuvo que quienes aprobaron el aborto se olvidaron por completo del bien común y de la representación del pueblo, toda vez que Aguascalientes sigue siendo un pueblo conservador donde se respeta y se le tiene amor a la vida.

“Nomás date cuenta qué fue lo que hicieron quienes ahora se dicen arrepentidos de haber votado por el aborto”, subrayó tras soltar una risa burlona sobre la posición que ahora se quiere tomar en relación a ese tema polémico.

La postura eclesiástica reafirma con contundencia que los actos legislativos tienen consecuencias definitivas que no pueden disolverse mediante declaraciones políticas posteriores. La calificación emitida por el sacerdote no admite matices ante la gravedad de la despenalización aprobada en su momento.

“Totalmente, totalmente. Si está implantado en verdad el aborto por voto y gracia de unos diputados y diputadas, entonces son asesinos, así de sencillo, sin más nada”, señaló el padre Casimiro Serna, tras cuestionar con juicio severo el trabajo de los llamados representantes populares que votaron en su momento de manera unilateral por la despenalización del aborto.

El bien común marginado en el Congreso

Profundizando en la labor que constitucionalmente deben desempeñar los integrantes del Poder Legislativo, el sacerdote recordó que la razón de ser de cualquier normativa pública debe ser estrictamente la consecución del bienestar general y la armonía social, principios que, a su juicio, han sido relegados por atender agendas particulares o de sectores reducidos.

En la entrevista, el religioso dijo que las decisiones de quienes representan al pueblo deben estar enfocadas a hacer el bien común, cosa que en muchos de los asuntos tratados y votados en la Cámara de Diputados no se ha cumplido.

“Qué es el bien común, todo lo que beneficia y que atañe a todas las personas que vivimos aquí en Aguascalientes, ese es el bien común. Cuando a mí me llegue realmente esa norma tiene que ser para bien de lo que yo estoy haciendo, para que yo al hacer ese bien de verdad yo realice lo que es conveniente para la población, esa es una cosa importantísima que no están valorando los que tienen la representación pero no trabajan en función de los intereses de la gente sino sólo los de ciertos grupos o sectores”.

El mensaje subraya que la investidura popular otorga el mandato de legislar para la totalidad de la comunidad, un deber ineludible que abarca la protección de toda vida humana, incluyendo de manera primordial a los seres en gestación, cuya protección constitucional y social ha sido vulnerada con la aprobación del aborto.

Los legisladores, añadió, fueron elegidos por el pueblo y se les entregó la confianza para que ellos emitan normas que nos faciliten la convivencia de unos con otros y el bien de verdad para todos, absolutamente para todos, incluyendo los seres que están en gestación, cosa que no se cumple con el aborto.

Para finalizar, el sacerdote reiteró la gravedad ética de la legislación vigente en la entidad, advirtiendo sobre las implicaciones morales que arrastran quienes decidieron respaldar con su voto la medida, sellando una postura inflexible por parte de la jerarquía católica frente al estatus legal de la interrupción del embarazo en Aguascalientes.

Por último, el sacerdote advirtió que al dar el consentimiento para la despenalización del aborto, los legisladores que votaron a favor de esa medida, “definitivamente son asesinos porque permiten que se mate a niños que todavía no tienen la capacidad siquiera para correr de un lado para otro. Es una cosa terrible”, concluyó.