Choque entre Madrid y Roma por controles migratorios

Agencia El Universal

España e Italia han desatado un choque diplomático frontal que asesta un duro golpe a uno de los grandes pilares de la Unión Europea. En represalia a la decisión unilateral de Roma de suspender el espacio Schengen tras la crisis migratoria de Ceuta, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha respondido con la misma moneda: desde este fin de semana, y hasta el 7 de septiembre, se han impuesto controles cruzados a los viajeros procedentes de Italia.

Aunque las revisiones en aeropuertos fluyen mediante un muestreo aleatorio del 15% del pasaje sin colapsar el tráfico, el “ojo por ojo” evidencia una grave ruptura comunitaria. Bruselas intenta contener los daños: el comisario europeo de Asuntos Internos, Magnus Brunner, intervino de urgencia para exigir a ambos ministerios del Interior que estas suspensiones fronterizas sean estrictamente temporales, recordando que la migración no debe usarse como campo de batalla político.

La tensión entre ambas capitales es máxima. Madrid justificó su represalia alertando de la “presión migratoria” que sufre Italia, un contraataque directo luego de que el gobierno de Giorgia Meloni ignorara un ultimátum español y se negara a reabrir sus fronteras ante el temor de nuevos asaltos masivos a los enclaves españoles organizados por redes sociales.

Mientras tanto, en la “zona cero” de Ceuta, el drama humano persiste. Según Madrid, de los 72,000 migrantes que irrumpieron en julio, 70,000 ya han sido devueltos a Marruecos. No obstante, las autoridades locales advierten que la ciudad sigue desbordada con hasta 11,000 personas varadas. Al otro lado de la valla, ONGs marroquíes denuncian que miles más sobreviven escondidos en los bosques aledaños y elevan a 141 el número de cadáveres recuperados en el mar; el saldo letal de la política de puertas cerradas.

_

Con información de El Universal