Exigen presencia militar en trenes de carga tras reciente descarrilamiento
Aguascalientes se encuentra en la mira de la seguridad federal luego de que, tras reiterar que el reciente descarrilamiento de las góndolas del ferrocarril fue provocado por alguno de los grupos de saqueadores que operan en esa que está convertida en una zona de alto peligro para los trenes, el líder sindical José Ángel Muñoz demandó de manera enérgica el apoyo del Ejército y Guardia Nacional para reforzar los operativos de seguridad y blindar el servicio ferroviario en el estado y sus límites.
De acuerdo con el dirigente de los trabajadores ferrocarrileros, la situación de inseguridad ha rebasado por completo los esquemas operativos actuales, dejando en absoluta vulnerabilidad tanto el patrimonio de las empresas como la integridad física de las tripulaciones que diariamente laboran en las rutas de carga.
Insuficiencia de la seguridad privada ante los atracos
El secretario general de la Sección Dos del Sindicato Ferrocarrilero enfatizó que los mecanismos actuales de resguardo carecen de la capacidad operativa necesaria para contener la delincuencia en los tramos más complejos de la red ferroviaria.
“La empresa que tiene la empresa no se da abasto con los robos y ataques a los trenes, por lo que se debe ver la conveniencia de que se cuente con el apoyo de los militares para frenar los atracos y eliminar los riesgos que corren los tripulantes que son agredidos con todo tipo de objetos”, manifestó el dirigente sindical José Ángel Muñoz.
En muchos de los casos, explicó, a quienes vandalizan los trenes o se roban los elementos con los que se sujetan las vías y los durmientes, lo que menos les interesa es el riesgo que puedan causar, sino que lo hacen para vender los clavos, pijas y demás herrajes que se utilizan sobre las vías para acceder a su vicio, problema que ha persistido desde mucho tiempo atrás y que se ha recrecido en ciertas zonas del territorio local y de los estados vecinos donde también hay mucho problema de este tipo.
La zona caliente: de San Francisco de los Romo a Rincón de Romos
El tramo ferroviario que comprende desde San Francisco de los Romo hasta Rincón de Romos se encuentra catalogado formalmente como la “zona caliente” a causa de la presencia y actuación constante de los grupos de viciosos y de pandillas que recurren a la vandalización de los trenes y al robo de materiales del tendido férreo.
Fue precisamente este modus operandi el que en esta ocasión provocó que se salieran de la vía y se volcara una serie de 26 unidades donde se transportaban metales que tenían como destino la ciudad de Torreón. Ante este panorama crítico, José Ángel Muñoz Hernández señaló que de manera insistente se le ha pedido a la empresa concesionaria del servicio ferroviario que contrate a más elementos de seguridad y que se haga la solicitud formal de apoyo al Ejército y la Guardia Nacional para blindar los trenes de carga, toda vez que está claro que la seguridad privada que se tiene no es suficiente y además los elementos no están capacitados para prevenir los ataques y delitos en contra del servicio que presta el ferrocarril.
Urgencia de un blindaje ferroviario con soldados a bordo
El peligro al que se enfrentan los maquinistas y operarios va más allá de las pérdidas materiales, comprometiendo directamente la vida humana ante la falta de medidas contundentes que inhiban las agresiones con piedras, objetos contundentes y la extracción ilegal de componentes estructurales de la vía.
José Ángel Muñoz subrayó que quienes roban los trenes y dañan la infraestructura ferroviaria no dimensionan no solo los riesgos y afectaciones que provocan al servicio de los trenes, sino tampoco el peligro al que exponen a los tripulantes de las máquinas, porque en caso de descarrilamiento va de por medio su seguridad y hasta la vida de los maquinistas, conductores y demás elementos que van a bordo de las unidades ferroviarias.
En ese sentido, el secretario general de la Sección Dos del Sindicato Ferrocarrilero insistió en que el blindaje de los trenes cargueros se debe dar con el apoyo de las fuerzas federales a través de soldados armados que vayan a bordo de las unidades y equipos de los trenes, pues cuando eso ha sucedido, la incidencia delictiva contra la operación trenística ha bajado e inclusive desaparecido.
