La acción más efectiva para prevenir el melanoma, que es el tipo más agresivo de cáncer de piel, originado por el crecimiento descontrolado de las células que le dan pigmento, es proteger la dermis de la radiación ultravioleta y una autoexploración constante para una detección temprana.
Esta última condición es importante, pues de la detección oportuna depende que el 90 por ciento de estos tipos de cáncer son curables cuando se diagnostican e inician tratamiento en forma temprana, manifestaron dermatólogos del Instituto Mexicano del Seguro Social.
DETECCIÓN Y TRATAMIENTO ES LA CLAVE
Cuando existe la sospecha de una lesión por la enfermedad, el paciente puede acudir a la Unidad de Medicina Familiar del IMSS y previa valoración, podrá ser referido al servicio de Dermatología, en el Segundo o Tercer Nivel de Atención, para realizar una dermatoscopia y evaluar la lesión pigmentada.
En caso necesario, personal médico realizará una biopsia para conocer las características de tumor y dar inicio con el tratamiento.
Otras formas de prevenir el melanoma, es mediante la protección de la piel, al evitar el sol en horas pico: entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando los rayos ultravioletas son más intensos.
Se dio a conocer que también es importante usar sombrero de ala ancha, lentes de sol con filtro UV y ropa que cubra la piel; usar protector solar con un filtro de amplio espectro (FPS 30 o superior) cada 2 horas, incluso en días nublados.
De la misma forma, subrayó, se requiere evitar totalmente el uso de lámparas y camas bronceadoras, ya que emiten radiación UV dañina; además de proteger la piel para evitar quemaduras solares graves, factor que incrementa el riesgo de desarrollar melanoma.
ADULTOS PROPENSOS A CÁNCER DE PIEL
La población más propensa a este tipo de cáncer se encuadra en personas adultas y aquellas que tienen piel clara, ojos azules o verdes y cabello rubio o pelirrojo, pues se sabe que en el país el melanoma afecta principalmente a personas mayores de 50 años y a mujeres en el grupo de adultos jóvenes; el tipo más común de melanoma entre la población mexicana es el lentiginoso acral, con manifestación en palmas de las manos, plantas de los pies o debajo de las uñas, sin asociación a la exposición solar.
Los principales factores de riesgo para la aparición del melanoma son la radiación ultravioleta, a través de la exposición solar crónica o las quemaduras graves con ampollas; microtraumatismos (golpes o fricción constante en la zona) y genética, la más frecuente en México, pues afecta áreas que no están expuestas al sol.
El melanoma puede aparecer como un lunar nuevo o con cambio en uno existente, con diversas características específicas como: una mitad no es igual a la otra; bordes irregulares, tonalidades variadas; diámetro superior a 6 milímetros, aunque pueden ser más pequeños; y cambios de tamaño, forma, color o sangrado.
