Código Infarto sigue salvando vidas en el IMSS

José Luis Bonilla

El programa Código Infarto del IMSS sigue salvando vidas, siendo ahora un paciente de 68 años de edad quien recibió una segunda oportunidad de vida al ser atendido oportunamente en el servicio de Urgencias del Hospital General de Zona No. 3 del Seguro Social.

En esta ocasión fue el señor Jorge Alfonso “N” la persona que logró sobrevivir a un infarto gracias al protocolo de atención que se aplicó en cuanto fue recibido en el área de Urgencias, a fin de evitar un daño mayor a su salud por el ataque cardíaco que padeció.

VIVE PARA CONTARLO

De esta manera, lo que comenzó como un día normal para el señor Jorge Alfonso “N” se transformó de pronto en una emergencia al presentar una intensa opresión en el pecho, mareo, sudor frío y pesadez en los brazos, lo que lo llevó al servicio de Urgencias del Hospital General de Zona No. 3 del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado en territorio de Jesús María.

Era un infarto agudo al miocardio que activó el programa Código Infarto del IMSS, mismo que permitió al personal de salud salvar la vida del paciente de 68 años. Así lo refirió el médico tratante, cardiólogo Efrén Hernández Godínez, al explicar que esto ocurre cuando una arteria del corazón se tapa totalmente, dejando al tejido cardíaco sin oxígeno y con alto riesgo de lesiones.

Detalló que en estos casos cada minuto cuenta, por eso, “en el IMSS activamos de inmediato el Código Infarto, estrategia médica coordinada que nos permite atender la urgencia, diagnosticar al paciente y comenzar a tratarlo en menos de 10 minutos desde que cruza nuestra puerta”.

ATENCIÓN OPORTUNA Y SALVADORA

El doctor Hernández Godínez especificó que la coordinación, el tiempo y la atención rápida al paciente disminuyen drásticamente los riesgos de secuelas y la mortalidad. En el caso del señor Jorge Alfonso, dijo, el proceso comenzó desde la entrada al hospital, con la adecuada reacción del personal de vigilancia al darle acceso inmediato en silla de ruedas.

Sin tiempo de espera, el equipo de salud realizó un electrocardiograma y administró terapia fibrinolítica (medicamento que disuelve el coágulo). Inmediatamente después fue ingresado a la sala de Hemodinamia, donde se practicó un cateterismo cardíaco (procedimiento para localizar la obstrucción en el corazón, limpiar la arteria y restablecer el flujo de sangre).

En días posteriores se le realizó un segundo cateterismo para prevenir insuficiencia cardíaca y protegerlo de arritmias peligrosas, así como para evitar daños mayores en el corazón.

En este sentido, el cardiólogo subrayó el beneficio que tiene para la población la tecnología de punta y el personal del IMSS para resolver con éxito estos casos.

En ese sentido, la esposa del paciente, Alicia “N”, se refirió a la calidad de la atención y calidez con la que cuidaron a su esposo: “Ingresamos al hospital cerca de las 12:00 del día y para las 3:30 de la tarde ya había sido intervenido en la sala de Hemodinamia, estaba estable y recuperándose. Fue un alivio enorme”, precisó.

Jorge Alfonso también recordó aquellos minutos con profunda gratitud: “Cuando el vigilante me vio y me pasó tan rápido sentí miedo, pensé que era mi momento de partir. Pero el trato era tan humano que me mantuve tranquilo, me preguntaban a cada momento cómo me sentía y me revisaban. Al terminar el procedimiento y ver de nuevo a mi esposa entendí que Dios, los médicos, los vigilantes y todo el personal del IMSS me dieron una segunda oportunidad para vivir”.

Siete días después de su ingreso y gracias a una evolución favorable, el paciente fue dado de alta. Hoy, tras un período de reposo, realiza con entusiasmo su rutina diaria, se reincorporó al trabajo y disfruta de su familia.