Consumidores y Obispo no pueden tener credibilidad: Martínez Roaro

Deniz Orduña

La sexóloga y activista Marcela Martínez Roaro manifestó que con todo el respeto que se merece el Obispo de Aguascalientes, no se le puede dar credibilidad a lo que diga él o el Frente Nacional por la Familia con respecto al tema del aborto, ya que hablan de manera visceral, “hablar por hablar”.

En este sentido le hizo la sugerencia al señor Obispo a que viera el significado de la palabra masacre y tener cuidado con el uso de las palabras.

Asimismo aclaró que un aborto no es causa de gusto, porque lo ideal sería que ninguna mujer se tuviera que enfrentar a dicho procedimiento y llegar a morir en la clandestinidad, por lo que ahora se puede ofrecer apoyo médico adecuado.

La activista señaló que los números reales de procedimientos de aborto son los que dé a conocer el ISEA, pero la cifra negra es difícil de saber.

Sin embargo, la sexóloga indicó que sería interesante conocer el número de abortos que se realizan por embarazos impuestos u obligados; o si fueron practicados por otras circunstancias por estar en riesgo la vida, la salud o situaciones económicas complicadas; “juzgar a una mujer que aborta nace de una ignorancia y hablar a la ligera”.

Por otro lado consideró como torpe el revés por parte de la anterior Legislatura para reducir de 12 a 6 semanas la interrupción del embarazo, “es una terrible violación a una resolución de la Suprema Corte de Justicia en los derechos de las mujeres, mismos que deben ser progresivos”.

La activista agregó que la atención debe centrarse en el tema para que las mujeres no se embaracen.

Insistió en que es necesaria una educación sexual oportuna y la implementación de políticas públicas en las que se promueva el uso de métodos anticonceptivos para que las familias sean planeadas y por ende no tener que llegar a un aborto.

Agregó que la atención debe centrarse en el tema para que las mujeres no se embaracen, a través de campañas de difusión de alto impacto, ya que no se puede prohibir ni ocultar la realidad.