Debe replantearse la arquitectura de vivienda popular: estudio de la UAA

Deniz Orduña

Un estudio realizado por la investigadora en arquitectura de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Rocío Ramírez Villalpando, reveló un detrimento histórico en el diseño y la habitabilidad de la vivienda social actual.

En este sentido, planteó la necesidad urgente de hacer un replanteamiento de la arquitectura en Aguascalientes; asimismo, su proyecto académico lo está expandiendo hacia ciudades como Zacatecas y Guadalajara.

El estudio, desarrollado a partir de 2023, propone un enfoque multidisciplinario. En colaboración con Carlos Ríos Llamas, especialista en sociología y antropología urbana de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), la investigación ha transitado del concepto tradicional de “vivienda obrera” hacia el análisis de los espacios habitacionales del trabajador actual.

Ramírez Villalpando explicó que el punto de partida que unió a dos ciudades aparentemente tan distantes como Aguascalientes y Mexicali fue el ferrocarril, medio que implementó las primeras estrategias de vivienda institucional para sus empleados. La investigación comparó casos particulares: la icónica colonia Ferronales, en la capital aguascalentense, y los asentamientos ferroviarios de Mexicali. Mientras que en Aguascalientes se ejecutó un proyecto integral que importó formas de laborar, materiales y áreas recreativas, en Mexicali se adoptó una disposición funcional más adaptada a su entorno multicultural.

Uno de los hallazgos de este análisis es el detrimento en el ámbito formal-funcional, estético y espacial de la vivienda de interés social a lo largo de las décadas. La investigadora expuso que, en sus orígenes, la vivienda obrera estaba planificada para un sector considerado de “élite” laboral y contaba con la participación no sólo de arquitectos, sino también de diseñadores industriales y artistas plásticos que proyectaban espacios funcionales (con terrenos de aproximadamente 8 por 20 metros) adaptados al número de integrantes de cada familia.

En contraste, la especialista señaló que la oferta habitacional actual de las instituciones resulta “pobre e insuficiente”, caracterizada por una severa pérdida de calidad constructiva, diseños deficientes y la reducción de espacios a frentes de apenas cuatro metros, lo que deriva en dinámicas sociales complejas y el abandono de colonias enteras. “Debe haber un replanteamiento integral de cómo habitamos”, concluyó.