La disminución sostenida de los registros ante el IMSS no debe interpretarse automáticamente como el cierre del mismo número de empresas, pero tampoco puede minimizarse, pues es una señal de que la base de empleadores formales se está debilitando y, probablemente, se esté moviendo hacia la informalidad, manifestó la presidenta de Canacintra, Érika Muñoz.
Al comentar sobre la baja de casi un centenar de patrones ante el IMSS, dijo que, en un entorno de bajo crecimiento, menor inversión y generación insuficiente de empleos, “desde la industria observamos con especial preocupación la situación de las Mipymes, porque son las que enfrentan mayores dificultades para absorber el incremento de costos laborales, financieros, regulatorios, energéticos y logísticos”.
Comentó que cuando una pequeña empresa deja la formalidad, reduce operaciones o, de plano, desaparece, no sólo se pierden empleos, también se debilitan las cadenas de proveeduría y el mercado interno.
Señaló que en Aguascalientes el ajuste ha sido más moderado que en el contexto nacional, “pero no estamos aislados; nuestra alta integración automotriz y exportadora nos hace particularmente sensibles a la incertidumbre comercial. El T-MEC continúa vigente y sigue siendo una fortaleza para México; sin embargo, las revisiones anuales pueden aplazar inversiones, ampliaciones de plantas y decisiones de contratación si no se construyen acuerdos que fortalezcan la certidumbre de largo plazo”.
Dijo que no estamos frente a un colapso de la industria, pero sí ante una advertencia que exige actuar. “México necesita convertir su ventaja comercial en condiciones reales para producir: energía suficiente, agua, seguridad, infraestructura, financiamiento y reglas claras. La mejor política para proteger el empleo es fortalecer a quienes invierten, producen y sostienen todos los días el tejido empresarial del país”.
