El incremento a las gasolinas es un factor determinante que siempre va a generar presiones inflacionarias en el país, afectando de manera directa a las familias mexicanas. Así lo sentenció la presidenta del Consejo Coordinador Empresarial de Aguascalientes (CCEA), Paty Muñoz, quien resaltó que este fenómeno trasciende el gasto directo en combustible, extendiéndose a la cadena logística, el transporte y, finalmente, al precio de los bienes y servicios esenciales.
Impacto en la canasta básica y el bolsillo familiar
La dirigente empresarial fue enfática al señalar que el costo actual de los hidrocarburos está impactando significativamente la canasta básica. Al ser los combustibles el motor que mueve la logística de distribución en México, cualquier ajuste al alza se traduce inevitablemente en un aumento en los costos de los artículos de consumo básico.
“Todo se transporta; cualquier cosa que llegue a la casa siempre va a utilizar ese servicio, y esto realmente afecta a la canasta básica y, por ende, al ingreso familiar”, subrayó la presidenta del CCEA.
La dinámica es clara: el transporte es un insumo transversal en casi cualquier actividad económica. Por lo tanto, cuando el costo del traslado se eleva debido al precio del combustible, los márgenes de utilidad de las empresas se ven comprometidos o, en el escenario más común, el costo adicional se traslada al consumidor final, generando un efecto cascada que erosiona el poder adquisitivo de los hogares en Aguascalientes y el resto de la nación.
El dilema del IEPS y las finanzas públicas
Ante esta problemática, surge el debate sobre el papel del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Paty Muñoz explicó que, si bien una alternativa para evitar el alza en los precios al consumidor final sería subsidiar dicho impuesto, esta decisión conlleva un costo elevado para el erario público.
“El gobierno deberá tomar sus medidas, pero si juega con el IEPS, son menos ingresos a las finanzas públicas”, precisó la dirigente empresarial.
Esta dualidad pone al Gobierno Federal en una encrucijada compleja. Por un lado, la presión social y económica exige contener los precios para aliviar la inflación; por otro, la reducción de ingresos derivados del IEPS limita la capacidad de maniobra en las finanzas del país.
Contexto internacional y dependencia de petrolíferos
La presidenta del CCEA también contextualizó la situación dentro de un marco global. Mencionó que el impacto es mundial y que naciones como Estados Unidos han experimentado incrementos en sus gasolinas cercanos al 21% en el periodo de febrero a marzo.
Asimismo, analizó la posición estructural de México frente al mercado energético: “Desafortunadamente para nuestro país, importamos más de lo que es petróleo y petrolíferos que lo que exportamos, porque nosotros exportamos crudo y si bien hay incrementos, con esos incrementos también hay una compensación de lo que son los costos de la gasolina”.
Una tendencia preocupante para el consumidor
Finalmente, Paty Muñoz reiteró que, si la tendencia al alza en los combustibles se mantiene, el consumidor mexicano será el principal afectado. La inflación, al estar ligada directamente a los costos logísticos, seguirá siendo un termómetro de la presión económica que enfrentan las familias.
“Hay otros países en donde ya está repercutiendo y en nuestro país, si esto aumenta, literal, lo vamos a pagar, porque todos somos consumidores y esto irá en contra del consumidor y, obviamente, de la inflación y la canasta básica. Eso es lo que nosotros vemos: afectación al bolsillo familiar y en eso también el gobierno deberá tomar sus medidas”, concluyó.
