El obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, señaló que México necesita de más políticos que se rijan por los valores del evangelio y trabajen en favor del bien común, dejando de lado intereses personales o ideologías que distorsionan la realidad.
Durante su homilía dominical, Monseñor manifestó que la vida pública necesita servidores comprometidos con la ética, la justicia y la dignidad humana, por lo que insistió en la importancia de que quienes ocupan cargos de decisión, actúen con responsabilidad social y principios sólidos.
“En el mundo y en México necesitamos políticos cristianos que sirvan al bien común y no a intereses personales, que se rijan por los valores del evangelio, y no por ideologías que deforman la realidad y que someten a la persona humana”, refirió.
Subrayó además que no sólo se requieren políticos con esta visión, sino también empresarios que generen empleos dignos, educadores que formen en valores y profesionales que actúen con ética y vocación de servicio, destacando que todos los ámbitos de la sociedad pueden contribuir a una transformación positiva.
“Necesitamos empresarios cristianos que generen trabajo digno y promuevan la justicia social. Necesitamos educadores, maestros cristianos que formen en la verdad y en los valores a sus alumnos, necesitamos profesionales cristianos que vivan con ética y espíritu de servicio, también ahí se vive la vocación, la vocación cristiana”, manifestó Espinoza Jiménez.
Asimismo, enfatizó que el evangelio debe permear en las estructuras, instituciones y decisiones públicas, exponiendo que la fe no debe aislar a las personas, sino comprometerlas con la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
Finalmente, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes hizo un llamado a escuchar esta necesidad en el contexto actual, al advertir que la sociedad requiere hombres y mujeres que den testimonio de sus creencias y trabajen por el bienestar colectivo, fortaleciendo la esperanza y los valores en la vida pública.
“Qué urgente es escuchar esta llamada en nuestros días, nuestro mundo necesita creyentes, hombres y mujeres capaces de testimoniar que la fe no aleja del mundo, sino que compromete más profundamente con nuestra transformación”, concluyó.
