Sacerdotes encargados del templo de La Purísima deben aportar el recurso necesario para repararlo, indica el INAH

Deniz Orduña

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) condiciona la reparación del templo de La Purísima Concepción a que los sacerdotes encargados y las dependencias involucradas puedan buscar y obtener el recurso que permita llevar a cabo los trabajos de restauración, a decir de su delegado Christian Medina.

Asimismo, a pesar de que la caída del bloque de cantera de la fachada del templo fue hace 4 meses y el área continúa acordonada, el funcionario federal destacó que los trabajos para la restauración del templo se encuentran en una primera etapa, en donde las dependencias involucradas están realizando un proyecto y evaluando costos.

En este sentido, mientras queda listo el proyecto, los sacerdotes encargados y las dependencias involucradas, como Protección Civil, la Secretaría de Obras Públicas y la de Desarrollo Urbano del municipio de la capital, podrán buscar y obtener el recurso. Por lo tanto, señaló que no existe un tiempo definido para que la restauración pueda estar lista.

“Hasta el momento se trabaja de forma interinstitucional en el proyecto”, puntualizó el delegado del INAH.

Sin embargo, de acuerdo con la Ley Orgánica y la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, el INAH tiene la responsabilidad de reparar monumentos históricos dañados, como templos.

Esta ley establece que el INAH es el encargado de la investigación, protección, conservación, restauración y recuperación de los monumentos históricos y sus colindantes.

En este sentido, dentro de la normativa, en el caso de daños a un templo catalogado como patrimonio histórico, la responsabilidad de reparar el daño recae en el INAH, ya que es la autoridad encargada de la protección y conservación de este patrimonio cultural, por lo que los sacerdotes, en su calidad de representantes de la comunidad religiosa, pueden ser parte de la intervención y reparación, pero no tienen la obligación legal de asumir el costo de las reparaciones.

Por lo anterior, la reparación del daño debe ser financiada por el Instituto de Antropología e Historia, y cualquier contribución religiosa debe ser considerada como una donación y no como una obligación legal.