Salma Luévano, exdiputada federal, ha hecho públicas graves amenazas de muerte y una intensa campaña de mensajes de odio de las que es blanco directo, todo ello a raíz de que destapó sus intenciones de contender por la gubernatura de Aguascalientes de la mano de Morena, envolviendo nuevamente a la vida pública y política del estado en la controversia y la preocupación por la seguridad de sus actores.
La noticia, que ha generado fuerte eco en el ámbito político local y nacional, pone sobre la mesa los riesgos a los que se enfrentan las personas que participan en la contienda electoral, evidenciando un trasfondo de intolerancia y ataques directos hacia los aspirantes.
Intimidación y llamadas telefónicas tras levantar la mano
En una entrevista concedida para JLM Noticias, la exdiputada federal detalló que el hostigamiento comenzó de manera inmediata en cuanto hizo pública su aspiración política por la gubernatura del estado. Según su testimonio, el acoso no se limitó al espacio digital, sino que escaló rápidamente a llamadas telefónicas y advertencias directas contra su integridad física.
Entre las expresiones más alarmantes y violentas que le han sido enviadas a través de sus redes sociales, Salma Luévano destacó frases textuales cargadas de odio y discriminación:
“Te van a mandar matar, ya me pagaron, nadie quiere un joto en el poder”
Estos mensajes reflejan un clima de agresión constante que busca inhibir su participación democrática y su derecho legítimo a contender en los próximos procesos electorales dentro de la entidad.
Denuncia formal ante la Fiscalía y falta de protección
Ante la gravedad de los hechos, la aspirante a la gubernatura aseguró que acudió en su momento ante la Fiscalía para solicitar medidas de protección que salvaguardaran su integridad. Explicó que en un inicio no interpuso una denuncia formal debido a que carecía de los números telefónicos específicos desde donde se originaban las amenazas.
Sin embargo, ante la persistencia de los ataques, los cuales se prolongaron por un periodo aproximado de mes y medio presentándose prácticamente de manera diaria, determinó acudir a las instancias legales correspondientes para formalizar la denuncia. Al respecto, relató:
“Desde el momento en que levanté la mano para contender, porque como persona y ser humano tengo todo el derecho, y además lo he trabajado y la gente me lo ha pedido, entonces a partir de entonces empezaron estas amenazas y llamadas por teléfono. En su momento me acerqué a la Fiscalía donde solicité protección, no levanté la denuncia, no en ese momento porque no tenía estos números y continuaron a partir de entonces”
A pesar de haber formalizado el proceso legal, la política morenista lamentó profundamente que, hasta el momento, no se le haya brindado protección por parte de la Fiscalía General del Estado, dejándola en una situación de vulnerabilidad frente al constante peligro que representan estas intimidaciones.
Un trasfondo político y temor por la seguridad familiar
La exdiputada federal reconoció abiertamente que teme tanto por su propia vida como por la seguridad de sus seres queridos. De acuerdo con su valoración de los hechos, el origen de esta campaña de odio tiene un claro trasfondo político motivado estrictamente por sus aspiraciones rumbo a la gubernatura de Aguascalientes.
En su mensaje, enfatizó que su postulación ha generado incomodidad en ciertos sectores debido a la defensa de sus derechos políticos y humanos, advirtiendo que este tipo de presiones no lograrán frenar su activismo ni su proyecto político:
“Esto es un tema político, les ha incomodado porque levanté la mano. Todas las personas tenemos los mismos derechos, ese es un tema que está incomodando y no me van a callar, yo voy a seguir levantando la voz”
El precedente y la exigencia de justicia
Durante su pronunciamiento, Salma Luévano hizo inevitable memoria de la trágica muerte de le magistrade Ociel Baena, señalando con preocupación que las agresiones verbales y los mensajes de odio que ella misma recibe actualmente guardan una similitud alarmante con los que enfrentó el ahora finado antes de su deceso.
A pesar de este sombrío panorama y de la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades de seguridad y procuración de justicia en Aguascalientes, la aspirante reiteró su postura firme de no ceder ante el miedo. Concluyó ratificando su compromiso de continuar participando activamente en la vida pública del estado y exigiendo garantías de seguridad para ejercer sus derechos políticos sin poner en riesgo su vida.
