El olvido de San Marcos en la feria: Obispo lamenta pérdida espiritual

Matilde Arteaga

La tradicional Feria Nacional de San Marcos en Aguascalientes enfrenta una profunda transformación cultural y social que ha dejado de lado su arraigo religioso original. Ante esta situación, el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, expresó su preocupación y lamentó que durante las festividades se haya dejado en el olvido a San Marcos, señalando que la celebración actual se ha centrado primordialmente en la fiesta y el ruido, mientras que del santo patrono que da nombre a la verbena sanmarqueña ya son pocos los que se acuerdan.

De San Marcos solo queda el nombre en la feria

Durante un pronunciamiento sobre el rumbo que ha tomado la máxima fiesta de los hidrocálidos, monseñor refirió que de San Marcos ya sólo quedó el nombre. Ante este panorama, hizo un llamado enfático a la ciudadanía para no perder el sentido espiritual de la feria. Invitó de manera especial a los asistentes locales a aportar un granito de fe y a compartir valores fundamentales como la sana convivencia, evitando todo tipo de excesos que empañen las festividades.

“A San Marcos lo tienen olvidado, es el puro nombre desafortunadamente, Feria de San Marcos, ahí está la parroquia, ojalá que también le pongan un granito de fe, y sobre todo a la gente de aquí de Aguascalientes, es gente de fe, es gente creyente, también contagien ese aspecto de fe y de amor, de cariño, de apertura a Dios”, dijo el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez.

Esta reflexión pone sobre la mesa el debate acerca de cómo las grandes celebraciones comerciales e identitarias de México evolucionan con el paso de los años, alejándose en ocasiones de sus orígenes patronales y comunitarios, un fenómeno que genera inquietud entre los líderes religiosos de la región.

Aspectos positivos frente a los riesgos del alcohol y las drogas

Si bien el obispo hizo un fuerte llamado a la reflexión espiritual, también reconoció que existen múltiples aspectos positivos dentro de la verbena abrileña. Entre ellos destacó las diversas actividades culturales y el ambiente de convivencia familiar que caracteriza a la feria más importante de Aguascalientes.

Sin embargo, el jerarca católico advirtió puntualmente sobre los riesgos asociados al consumo excesivo de alcohol, drogas y otras situaciones de riesgo. Por esta razón, exhortó principalmente a las nuevas generaciones y a los jóvenes a divertirse de manera sana y responsable, aprovechando la oferta cultural sin caer en conductas nocivas.

“El alcohol, las drogas, pero también hay muchas cosas culturales y hay muchos aspectos muy bonitos, ojalá que puedan disfrutar y gozar de todo lo que la gente hidrocálida les ha preparado, y que los hidrocálidos sean buenos huéspedes, gente que reciba a sus hermanos que vienen, trátenlos bien y ojalá que no haya tantos abusos”, expresó Juan Espinoza Jiménez.

El llamado también incluyó un reconocimiento a la hospitalidad de la comunidad hidrocálida, pidiendo que los visitantes sean recibidos con calidez y respeto durante su estancia en el estado.

Llamado a las autoridades para frenar abusos y proteger la dignidad

En la parte final de su mensaje, el obispo de la Diócesis de Aguascalientes solicitó a las autoridades competentes una vigilancia estricta para evitar que se presenten situaciones que atenten contra la dignidad de las personas. Recordó que la Feria Nacional de San Marcos nació históricamente como un espacio de encuentro, comercio e integración comunitaria, y no como un escenario para la vulneración de los derechos humanos o la descomposición social.

“Hay que tener mucho cuidado, porque la feria también se presta para eso y ojalá que aquellos que promueven esas cosas que denigran la integridad de las personas ahí sí las autoridades le pongan un freno, aquí no es un lugar para venir a denigrar la dignidad de las personas, no es lugar para venir a vender mujeres, no es lugar para venir a destruir valores”, concluyó el obispo Juan Espinoza Jiménez.

Con estas declaraciones, la máxima autoridad eclesiástica de Aguascalientes busca encender una alerta sobre la necesidad de preservar los valores cívicos, morales y espirituales en uno de los eventos turísticos y económicos más relevantes de México, exigiendo tanto a la sociedad como a los organizadores y autoridades un compromiso firme con el respeto humano y la seguridad integral.