Como un triunfo para la democracia y para todos los hidrocálidos definió el abogado Alan Capetillo el fallo del Tribunal Estatal Electoral a los recursos interpuestos contra la decisión de otorgar seis candidaturas a mujeres en seis municipios de Aguascalientes, pues consideró que este acto, basado en una cuota de género ideológica, discriminaba a todos los hombres en esas alcaldías.
Al respecto del resultado emitido ayer por el Tribunal Estatal Electoral a las demandas presentadas por el entrevistado, dijo que es un triunfo de la sociedad para defender la igualdad ante la ley entre hombres y mujeres, pues todos somos valiosos por ser seres humanos, sin importar si somos hombres, mujeres, homosexuales o heterosexuales, o cualquier otra característica particular; lo que importa es que todos somos seres humanos y todos tenemos los mismos derechos.
“Y sí, en el caso de la competencia política, todos debemos tener derecho a poder votar, ser votados y que sea la mayoría democrática quien decida quién debe gobernar”.
Anotó que si se dice que en los 11 municipios hay muy buenas candidatas y sólo ganan las mujeres porque la sociedad las eligió, adelante, “pero que no vengan imposiciones ideológicas que luego terminan por imponernos la cuota que pueden encontrar los partidos políticos por cumplir y que muchas veces se traduce en una gestión pública deficiente, de baja calidad, porque finalmente lo que trataron de hacer los consejeros es imponernos su ideología por encima de nuestro derecho a votar libremente por quién queremos que nos gobierne”.
EL INSTITUTO ESTATAL ELECTORAL SE EXTRALIMITÓ
Consideró que fue fundamental promover un juicio de protección de los derechos político-electorales, así como un medio de impugnación de un partido político, dado que el Instituto Estatal Electoral se extralimitó y trató de legislar por encima de lo que clara y puntualmente establece el Código Electoral del Estado de Aguascalientes.
“Porque hay que decir que aunque muchos no estemos de acuerdo con el concepto ideológico que se maneja de paridad, en los hechos, en Aguascalientes se encuentra legislado y los partidos políticos tienen la obligación de postular mujeres en determinados municipios de Aguascalientes, pero eso es muy distinto a que el propio Instituto Electoral pretenda ir por encima de lo que los legisladores han legislado e imponer que en determinados municipios solo se pueda única y exclusivamente postular mujeres”.
Lo anterior no está legislado así, agregó, pues eso discrimina a la totalidad de los hombres y discrimina a las mujeres porque les impide votar por quien ellas quisieran y que, si alguna mujer quiere votar por un hombre, resulta que no puede votar por quien quiere, sino por quien ideológicamente se le quiere imponer por parte de la autoridad electoral, “lo cual es completamente antidemocrático y es contrario a la Constitución y a la ley, puesto que la ley ya claramente establece cuáles son las reglas de paridad electoral y no son las que nos quería imponer el IEE”.
LA DEUDA HISTÓRICA ES UNA INTERPRETACIÓN, PERO NO SE PUEDE IMPONER A LA SOCIEDAD DE FORMA DOGMÁTICA
En última instancia, dijo, está el tema ideológico, este concepto de la llamada deuda histórica; pero, con independencia de lo que muchas personas puedan pensar respecto de lo que ha sido la historia común de hombres y mujeres durante siglos, la realidad es que esa interpretación, ese concepto, no es más que una ideología, una idea con la que se puede o no estar de acuerdo, pero que no se puede imponer de manera dogmática a toda la sociedad.
Añadió: “Quienes creemos en la igualdad ante la ley de todos los seres humanos, sin importar si son hombres o son mujeres, lo que reivindicamos es que todos debemos tener derecho a votar, todos debemos tener derecho a ser votados, no importa la interpretación ideológica que se quiera hacer de cuestiones previas a que ni siquiera hubiéramos nacido”.
Finalmente, consideró que uno de los grandes problemas de esta supuesta deuda histórica es que nunca termina de pagarse y siempre sirve como un pretexto ideológico para generar discriminación. En este caso concreto, a su juicio, el Instituto Estatal Electoral estaba discriminando a la totalidad de los hombres en seis municipios de Aguascalientes, “que simplemente por el hecho de ser hombres no tenían derechos político-electorales para poder ser votados, cosa que consideramos francamente absurda e irracional”.
