Unidades del sector del autotransporte de carga y de pasajeros en el país enfrentan una situación crítica derivada de las recientes manifestaciones y cierres viales. Ante el bloqueo de diferentes carreteras del país por parte del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y la Asociación Nacional Transportista (ANTAC), las empresas y los operadores han optado por suspender actividades para prevenir escenarios adversos.
La decisión de detener la circulación busca salvaguardar tanto la integridad de los choferes como el resguardo de las mercancías, evitando repetir experiencias previas donde las afectaciones sociales y logísticas alcanzaron niveles críticos para la población y los automovilistas varados en las distintas rutas nacionales.
Inseguridad y pagos justos: el origen del conflicto
El presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), Roberto Díaz Ruiz, mencionó que estas situaciones también se presentan porque no falta un “grillo que mueve las aguas”, pero lo que sí, es que existe mucha inconformidad por la situación de inseguridad que aún prevalece, a pesar de que ha mejorado, pero no del todo. Además de que a los productores no se les paga lo justo por sus cosechas, ni siquiera el costo de su producción.
La inconformidad del sector agrícola y de los transportistas converge en un punto de alta tensión donde el gremio del transporte de carga se ve directamente involucrado sin ser el causante original del conflicto. Ante este escenario, la postura de la dirigencia nacional ha sido tajante en cuanto a la priorización de la seguridad operativa por encima de los compromisos comerciales inmediatos.
El riesgo de quedar atrapados en las vías de comunicación
Recordando los antecedentes de movilizaciones pasadas, el dirigente hizo hincapié en las graves consecuencias humanitarias y logísticas que se vivieron en las carreteras federales y estatales del territorio mexicano durante contingencias similares.
“A nosotros sin tener vela en el entierro, nos pega igual que a todos”, señaló el dirigente de la CANACAR, y recordó lo que sucedió la vez pasada que también hubo bloqueos, en donde la gente que se quedó atrapada en las carreteras padeció de hambre, sed y pacientes que eran trasladados en ambulancias tuvieron que ser rescatados por helicóptero; “fue un martirio”.
Para evitar un caos de esta magnitud, las directrices internas del sector han instruido a las flotas a mantenerse resguardadas en los puntos urbanos o bases logísticas donde se encuentren operando.
Medidas preventivas para este lunes
Maniobrar en un entorno de bloqueos carreteros representa un riesgo operativo inaceptable para las empresas adheridas a la cámara empresarial. Por este motivo, se implementaron acciones de contención desde el inicio de la semana laboral.
Manifestó que con el objetivo de evitar un caos, los transportistas de la Cámara del Autotransporte ha decidido que sus unidades no circulen este lunes y que permanezcan en las ciudades donde se encuentran en ese momento.
Asimismo, subrayó que dicha medida es con el objetivo de que sus operadores no tengan que volver a sufrir el calvario que hubo con el último bloqueo; “hubo el argüende, medio se arregló, pero no fue suficiente”. La falta de soluciones de fondo en las mesas de diálogo anteriores genera desconfianza en el sector sobre la estabilidad de las vías de comunicación.
Consecuencias económicas y afectación a la cadena de suministro
El freno temporal en la circulación de vehículos pesados y de pasaje repercute de manera directa en los tiempos de entrega y en los compromisos comerciales pactados tanto a nivel nacional como internacional. La interrupción del flujo logístico detiene también la cadena de valor que abastece a los mercados locales.
Finalmente, Díaz Ruiz advirtió que el impacto económico de este paro será significativo, ya que la detención de las unidades no sólo afecta el cumplimiento de contratos nacionales e internacionales, sino que interrumpe el flujo de suministros esenciales hacia diversas regiones. “No es sólo detener un camión, es frenar la economía de muchas familias que dependen de que la mercancía llegue a tiempo”, puntualizó, señalando que la incertidumbre sobre la duración de los bloqueos obliga a las empresas a priorizar la integridad de sus choferes y el resguardo de la carga por encima de los tiempos de entrega.
