Usuario Api Rest25/04/20205min140

Jessica Sobrino, un soplo de alegría en el equipo mexicano de nado artístico

Fotografía donde aparecen las ganadoras de nado sincronizado en equipos de los equipos de México, Canadá y Estados Unidos. El equipo mexicano formado por las mexicanas Karem Achach, Karla Arreola, Isabel Delgado, Nuria Diosdado, Evelyn Guajardo, Joana Jiménez, Samanta Rodríguez y Jessica Sobrino. EFE/Orlando Barría/Archivo

México, 25 abr (EFE).- Para Jessica Sobrino, integrante del equipo mexicano subcampeón panamericano de natación artística, el momento más creativo en el deporte no llega en las repeticiones de rutinas exigentes, sino cuando marca con su música el ritmo de las danzas en el agua.

“Soy la que hace las ediciones musicales en el grupo; me encanta poner efectos de sonido para hacer más fuertes o más veloces los movimientos”, confiesa a Efe la deportista de 25 años.

Sobrino, nacida el 26 de mayo de 1994, es una de las líderes del equipo encabezado por Nuria Diosdado que se prepara para buscar la clasificación a lo Juegos Olímpicos de Tokio. Aunque se acopla a sus compañeras en las coreografías, aporta un extra con su creatividad en la edición, algo que el equipo recibe como un soplo de alegría.

“Necesitábamos quien hiciera ediciones en poco tiempo y desde el 2010 le encargué de eso; a veces pasamos hasta por 100 versiones antes de dar con la que vamos a utilizar”, revela.

En busca del sueño olímpico la joven se esmera para que su música guié a las nadadoras cuando busquen la perfección.

“Este año intentamos aumentar el grado de dificultad, hacemos rutinas más difíciles. Ahora nos falta meter más velocidad y fuerza”, explica en entrevista a Efe.

Con 1.58 metros de estatura, Jessica es una de las nadadoras más pequeñas del equipo. También de las de más espíritu de superación que se ha sometido a entrenamientos de saltos, de acrobacia y de porras para adquirir habilidades y aportar más al grupo.

“Quería ser más útil. En el 2012 empecé con acrobacias, luego aprendí rutinas de porristas y me entrené en clavados. En el trampolín aprendo saltos que me sirven en el agua”, asevera.

Es una buena conversadora, cuya platica está marcada por un toque de inocencia y la idea de que, aunque es una competidora de alto nivel, parte de uno de los dos mejores equipos de América, no está inmunizada contra los despistes de las principiantes y a veces traga agua por error.

“La última vez fue el pasado 13 de marzo, el último día que nos metimos en la alberca. Hay momentos en que medio te ahogas por alguna equivocación, reconoce.

En estos días de aislamientos por la COVID-19 Sobrino se entrena en su casa con ligas, pesas y ejercicios de flexibilidad.

“Ha ido complicado, hemos hecho fuerza, series fuera del agua y acondicionamiento físico. Me entreno unas tres horas al día y los martes y viernes hacemos juntas virtuales para planificar los entrenamientos”, explica.

Tanto tiempo fuera del agua es una amenaza para las nadadoras que al regresar a la piscina verán disminuido el instinto anfibio con el que logran bailar debajo de la superficie sin necesidad de oxígeno. En estos días Jessica y sus compañeras dejar de respirar en varias partes de las rutinas fuera de la alberca, pero saben que no es igual.

“La capacidad de apnea será lo que más costará recuperar. En el trabajo diario nadamos de 25 a 50 metros en apnea, todos los días hacemos series para mantener la forma. Ahora es imposible”, señala.

Aunque México se enfrentará en el Preolímpico con varios de los mejores equipos del mundo, Jessica Sobrino cree que estarán e los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y ya se imagina al equipo en una danza al compás de la música que ella elegirá.

“Es un talento que descubrí, ahora me sirve para ser útil, pero podría estar relacionado con mi futuro. Me gustaría estudiar producción musical, ingeniería en audio o algo así”, revela con la pose de DJ que le ha permitido aportar alegría a su equipo.

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