El vocero de la Diócesis, el padre Rogelio Pedroza González, confirmó que quince sacerdotes se han infectado durante la pandemia, pero negó rotundamente que se hayan reportado brotes en las parroquias por la velocidad con que se transmite Ómicron.
En ese sentido, el presbítero dijo: “La verdad, en las misas nos cuidamos siempre, todos traemos cubrebocas, incluso al pie del mismo altar traemos gel, solamente que el presbítero tiene contactos en otras partes, confesiones a veces en domicilios y también con cuidados; asimismo, tiene más contacto con personas, pero realmente en las misas no ha habido problemas, no creemos que hayan sido por eso que se contagiaron. Por principio, el altar está retirado de las personas y como el sacerdote trae cubrebocas y se da la comunión en la mano, no es por ahí. También cuando alguien está con una gripe ni se acerca a comulgar, creo que estos contagios se dieron como está sucediendo en la mayoría de nuestra ciudad en general, donde la ola ha aumentado por todos lados”.
Sostiene: “Continuamos manteniendo cuidado en todo, otra vez en los templos están una banca para que sea ocupada y otra no, además ha bajado también la afluencia de fieles, se pudo ver este domingo, porque ellos también están temerosos de contagiarse y prefieren no salir de sus casas. Además, se les ha recomendado en las parroquias que las personas que tienen síntomas no asistan a la Eucaristía, que los ancianos si se sienten vulnerables tampoco asistan a misa, mantenemos las medidas de seguridad en las medidas de lo que podemos”.
Agregó que fue gracias a que se vacunaron los sacerdotes contagiados que van saliendo adelante, “sí fueron quince o dieciséis los sacerdotes contagiados, aunque hay tres que ya salieron, ya están bien. Afortunadamente ninguno presentó un síntoma grave porque todos estaban vacunados, bendito sea Dios, eso también ayudó a que estuvieran sin gravedad; ahora más que nunca sabemos la importancia de la vacuna, porque se pueden salvar vidas”, concluyó.
Araceli Cervantes