Ya se habían tardado, pero finalmente comenzaron a escucharse los narcocorridos en algunos restaurantes y bares de la zona ferial; “al cliente lo que pida”, se escudan los grupos musicales para complacer a los clientes que piden ese tipo de canciones que por ley están prohibidas en Aguascalientes.
De esta manera y en claro desacato a la ley, en algunos restaurantes y bares de la feria comenzaron a escucharse de manera insistente canciones con contenido de violencia que popularizaron cantantes y grupos del género regional mexicano, como Natanael Cano, Peso Pluma, Los Alegres del Barranco, Larry Hernández y las bandas sinaloenses.
En los sitios públicos donde se escucharon los narcocorridos no hubo presencia de autoridad alguna que llegara a exigir que se cumpliera con la ley, por lo que los grupos musicales foráneos se dieron vuelo satisfaciendo a los visitantes que pedían ese tipo de canciones con las que llamaron la atención de la gente que llenó ayer los restaurantes y bares.
SUENAN LOS NARCOCORRIDOS
A solicitud expresa de los clientes, los grupos y cantantes que laboran en la zona ferial se dieron vuelo tocando y cantando a todo volumen los llamados narcocorridos, poniendo con ello en un serio predicamento a los dueños, meseros y demás empleados de los establecimientos debido a que no sabían como reaccionar ante ese tipo de canciones que hacen apología de la violencia.
En un restaurante especializado en comida del mar se llamó la atención de comensales y de los feriantes que pasaban por el lugar cuando comenzaron a sonar una y otra vez las notas de las canciones que cuentan los enfrentamientos, los escapes espectaculares y las travesías de quienes encabezan o forman parte importante de los grupos de la delincuencia organizada.
AL CLIENTE LO QUE PIDA
Los músicos que integran los grupos que trabajan en la zona de la feria argumentan que “venimos de fuera a trabajar y no sabemos cómo están las cosas con este tipo de canciones, por lo que nosotros tocamos lo que la gente nos pide, pero no promovemos a nadie, tocar y cantar es nuestro trabajo y de lo que mantenemos a nuestras familias”.
Tocado el primer narcorrido, enseguida sucedieron el segundo, el tercero y otros más, hasta que los visitantes pidieron hacer el corte para pagar por el servicio de los grupos, sin que en ningún momento estos fueran advertidos de la prohibición y de las sanciones que están considerados para quienes canten o toquen ese tipo de música.
De acuerdo a la ley que fue aprobada recientemente por los diputados locales, las sanciones contra quienes canten narcocorridos, independientemente del sitio público de que se trate, van de un millón de pesos hacia adelante y un castigo de seis meses a un 1 de prisión, aunque por ahora nadie impidió que apareciera esa música en algunos escenarios de la feria.