Llega la lluvia de ventas para los panaderos. Durante esta temporada del año, el clima provoca que las personas quieran un cafecito con pan, lo que genera un incremento en las ventas del sector.
En este sentido, el presidente del Grupo de Industriales de la Panificación (GIPAN), César Salado, señaló que cuando empiezan las lluvias, los tahoneros comienzan a registrar un incremento en sus ventas de hasta un 20%.
Sin embargo, a pesar de la bonanza gracias al ambiente nublado, también es cierto que los panaderos se enfrentan a los incrementos en los insumos para la elaboración del pan, los cuales van del 20% en grasas y levaduras, y de 15% a 20% en ingredientes para sabor, color, endulzantes y textura.
El dirigente del sector señaló que este aumento ha generado presión sobre los precios finales del pan; no obstante, los precios del producto final siguen siendo iguales. Se agrega una presión que no había antes, pero los panaderos han intentado mantener precios estables, ya que dicho alimento forma parte de la canasta básica de las familias.
Aunado a la inflación de las materias primas, los productores de pan también deben lidiar con el encarecimiento de los energéticos. El uso constante de gas y electricidad para mantener los hornos encendidos durante las jornadas de mayor producción representa un costo operativo que reduce significativamente los márgenes de ganancia, obligando a los tahoneros a optimizar al máximo sus recursos para no operar con números rojos.
Por otra parte, César Salado destacó que la temporada de lluvias también trae consigo retos logísticos importantes. La humedad ambiental puede afectar la consistencia de las masas y el tiempo de leudado, lo que exige una mayor pericia por parte de los maestros panaderos para garantizar que la calidad y el tradicional sabor del pan dulce y el bolillo no se vean alterados ante los cambios climáticos.
Finalmente, el presidente de GIPAN se mostró optimista respecto al cierre de año, confiando en que el gusto de las familias por el tradicional “cafecito con pan” mantenga el dinamismo en los mostradores. Señaló que, mientras el clima siga siendo favorable y la comunidad continúe apoyando a las panaderías locales y de barrio, el sector podrá resistir los embates económicos sin descuidar las mesas de los hogares.