El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha dejado clara su postura: defenderá “con uñas y dientes” el triunfo obtenido en las pasadas elecciones en el estado de Coahuila. Ante los intentos de Morena por anular los resultados del Congreso local, la dirigencia nacional y estatal del tricolor ha cerrado filas, advirtiendo que no permitirán que se vulnere la voluntad ciudadana expresada en las urnas.
Una victoria contundente frente a la impugnación
Durante su tradicional rueda de prensa semanal, el presidente estatal del PRI, Kendor Macías, reafirmó el respaldo total de la estructura priista hacia el triunfo conseguido en territorio coahuilense. Según el dirigente, la impugnación promovida por Morena responde únicamente a la incapacidad del partido oficialista de aceptar la derrota democrática.
“Los resultados fueron contundentes, con una amplia ventaja para la alianza encabezada por el PRI, reflejando la confianza ciudadana en un gobierno que ha dado resultados en materia de seguridad, desarrollo y estabilidad”, enfatizó Macías.
El dirigente estatal fue enfático al señalar que la elección no dejó lugar a dudas sobre la preferencia del electorado. De acuerdo con las cifras presentadas, el PRI logró una ventaja significativa, superando por más del doble de votos a sus oponentes. “La elección fue clara y fue ganada por el PRI por más del doble de votos”, reiteró.
El respaldo de los 32 estados
La defensa del triunfo en Coahuila ha trascendido las fronteras estatales. Ante el escenario de tensión política, Kendor Macías advirtió que la movilización será nacional. El PRI está preparado para que, en caso de ser necesario, los 32 dirigentes de los comités estatales del país se trasladen para apoyar la lucha jurídica y política en contra de las acciones de Morena.
“Entonces, no lo vamos a permitir y vamos a estar los 32 comités defendiendo al priismo que supo ganar con contundencia y que demostró que a Morena sí se le puede ganar, y aquí se le ganó 16 a cero y al doble además”, declaró el presidente del tricolor.
Macías calificó como un hecho preocupante la actitud de Morena, al desacreditar constantemente a las instituciones electorales cada vez que los resultados en los procesos democráticos no les favorecen. Esta estrategia, aseguró, no será tolerada por el PRI, que se mantiene firme en la defensa de la legalidad y la democracia.
Esta estrategia de defensa electoral ya cuenta con precedentes recientes, habiéndose implementado tácticas similares en los estados de Veracruz y Durango para proteger los triunfos obtenidos ante los intentos de impugnación por parte del partido en el poder.
Exigencia de resultados ante la agenda nacional
Por su parte, la delegada del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en Aguascalientes, Caro Dávila, se sumó a la postura institucional, al tiempo que cuestionó la reciente visita de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a la entidad. Dávila hizo un llamado a no distraerse con actos protocolarios y centrar la atención en las necesidades reales que aquejan a la población mexicana.
“Más allá de inauguraciones y entregas protocolarias, la ciudadanía requiere resultados concretos en áreas prioritarias como salud, abasto de medicamentos, condiciones laborales para el personal médico y docente, así como una distribución eficiente de los recursos públicos”, sentenció la delegada del CEN.
Además, Caro Dávila subrayó que es imperativo atender los llamados de sectores vulnerables y grupos sociales que hoy exigen soluciones inmediatas, citando específicamente a las madres buscadoras y a los transportistas. La delegada reafirmó que el PRI no dejará de exigir soluciones reales y un gobierno que, lejos de retórica, responda con hechos tangibles a las necesidades urgentes de las familias en el país.
El mensaje del partido es claro: mientras el proceso en Coahuila sigue su curso legal, el PRI mantiene una agenda dual que combina la protección férrea de sus victorias democráticas con una crítica activa hacia la gestión gubernamental actual, exigiendo mayor eficiencia y sensibilidad ante los problemas sociales que el partido considera desatendidos.