Bebidas adulteradas y la polémica en torno a la seguridad sanitaria han sumado un nuevo capítulo en la vida nocturna del estado. A pesar del panorama positivo que las autoridades de salud locales intentaron proyectar recientemente, los actores directamente involucrados en la operación de los centros de entretenimiento sostienen una postura completamente opuesta, asegurando que la problemática sigue vigente en las calles y mesas de la entidad.
Pese a que la Dirección de Regulación Sanitaria del ISSEA diera a conocer que Aguascalientes se encontraba libre de bebidas alcohólicas adulteradas, dueños de bares, antros y merenderos manifestaron que dicho problema aún persiste. Esta discrepancia entre el informe oficial y las vivencias de los empresarios del sector deja en evidencia un reto latente para la fiscalización del alcohol en la región, abriendo dudas sobre los canales de distribución que operan de manera subterránea.
La evolución del mercado informal: De la baja gama a las marcas premium
De acuerdo con los testimonios recabados entre los representantes del sector, la comercialización de estas sustancias prohibidas y adulteradas no obedece a un fenómeno reciente en el estado de Aguascalientes, sino que ha experimentado una transformación en cuanto a los productos elegidos por los falsificadores para introducir al mercado.
Los propios empresarios y operadores de la vida nocturna recuerdan cómo se comportaba este flagelo ilegal en años pasados. “Esta situación no es algo nuevo, lo que pasa es que antes se daba en bebidas de baja gama, venía muy adulterado el Centenario Plata y el Etiqueta Roja, llegaban y te decían ‘tengo del bueno y del caro’”, indicaron los antreros.
En este sentido, dijeron que en algunos lugares había promociones que se referían a esas marcas; “afortunadamente pasaron de moda y ya no es muy común eso, ahorita son los preparados, que es una combinación de bebidas energéticas con alcohol como los azulitos y cubanitos”. Esta transición en las tendencias de consumo ha reconfigurado el riesgo sanitario, desplazando la adulteración hacia combinaciones populares de alta demanda entre los jóvenes.
Alerta por botellas de alta gama falsificadas en Aguascalientes
Sin embargo, la preocupación principal del sector no se limita únicamente a los combinados populares o a los productos de bajo costo. El problema ha escalado hacia un peldaño superior dentro del mercado de licores, afectando ahora a las botellas de mayor valor comercial en los establecimientos formales.
Los empresarios apuntaron que esto “no es nuevo”, pero ahora comenzaron a circular marcas de alta gama adulteradas como el Don Julio 70, el 1800 cristalino o Buchanans. Este cambio de estrategia por parte de los distribuidores ilícitos incrementa los riesgos financieros y legales para los comercios establecidos, debido al alto perfil de estas marcas en las cartas de consumo.
Redes de distribución y el misterio de los proveedores informales
Al indagar sobre la forma en que estos insumos apócrifos llegan a las puertas de los comercios establecidos, la dinámica descrita por los líderes del sector revela una red compleja que opera en los márgenes de los canales logísticos autorizados en el estado.
A pregunta expresa de quiénes eran los que llegaban a ofrecer dichos productos a los bares y antros, los empresarios del sector explicaron que es una situación bastante rara porque existen proveedores que están ya establecidos, pero creemos que a la par de estos llegan algunos que ya se mueven dentro del medio y que aunque no pertenecen a una distribuidora tienen cajas con el producto.
A pesar de dicha situación dijeron no tener la certeza de que la delincuencia organizada pudiera tener relación con esto, ya que se desconoce cuál sería el margen de ganancia con la venta de bebidas alcohólicas adulteradas; “por ejemplo, si una botella de Don Julio 70 te cuesta mil pesos, ahí la puedes comparar en 500 pesos”.
Infiltración en el círculo empresarial y riesgos sanitarios latentes
Uno de los puntos más alarmantes señalados por los dueños de merenderos y centros nocturnos es la cercanía de los personajes involucrados en la oferta de estos insumos apócrifos, lo cual dificulta las labores de detección temprana.
Asimismo, apuntaron que los vendedores de estos productos pueden ser personas cercanas al círculo de los empresarios; “hay gente muy conocida que se dedica a vender hasta los condimentos pirata para preparar las bebidas, ya no es solamente el vino”. Esta revelación demuestra que el problema abarca otros elementos de la preparación de cócteles dentro del rubro formal.
Los representantes del gremio lanzaron una fuerte advertencia a sus homólogos sobre las graves consecuencias que trae consigo el ceder ante este tipo de transacciones irregulares. Advirtieron que aceptar este tipo de ofertas “por fuera”, atraídos por el bajo costo, no sólo pone en riesgo la reputación y la licencia de funcionamiento de los establecimientos, sino que representa un peligro latente para la salud de los clientes, quienes confían en la legitimidad de los productos que consumen dentro de los locales formales.
