Diésel también sufre el impacto del conflicto en Medio Oriente y ha comenzado a reflejar estragos severos en la economía local y nacional, colocando en un terrible predicamento a diversos sectores productivos. El transporte de carga, el turismo, el campo y la industria de la construcción que utiliza maquinaria impulsada por este hidrocarburo enfrentan una escalada alarmante en su precio, amenazando la operatividad y la supervivencia financiera de las empresas.
Sectores productivos en crisis por el costo del combustible
La situación afecta de manera directa a los motores de la economía que dependen por completo de este combustible para la distribución de mercancías y la realización de actividades primarias y secundarias. Ante este escenario, el presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), Roberto Díaz Ruiz, expresó su preocupación ante el encarecimiento desmedido.
El dirigente empresarial señaló que un incremento que alcance los 30 pesos por litro representa una situación insostenible para el gremio.
“Es un caos, porque de dónde vamos agarrar dinero para poderla pagar a ese precio”, declaró Roberto Díaz Ruiz, al hacer un enérgico llamado para que el pacto gubernamental destinado a topar el precio de la gasolina se extienda de inmediato también al sector de carga y pasaje, cuyos costos se han disparado de forma exorbitante durante la última semana.
Un 2026 complejo y una cuesta que no termina
El panorama económico para el sector transportista durante el presente año ha estado marcado por la adversidad. Roberto Díaz Ruiz advirtió que las dificultades financieras han rebasado los periodos habituales.
“Este 2026 ha sido muy complicado y la cuesta de enero ya se ha extendido hasta marzo y, sumando la situación de la guerra, estaremos batallando para sobrevivir”, puntualizó el dirigente de los transportistas respecto a la presión inflacionaria internacional y su reflejo en el ámbito local.
Las afectaciones económicas superan ya los márgenes operativos tolerables para el sector. El impacto financiero acumulado rebasa el 10% de incremento directo en la estructura de costos operativos de las empresas de transporte.
Estructura de costos rebasada al setenta por ciento
La operatividad del transporte de carga se sustenta en insumos cuyo margen de maniobra es sumamente reducido. Con los recientes incrementos, la balanza financiera de los empresarios del volante se encuentra al límite.
El dirigente explicó que para los transportistas el 40% de sus ingresos es destinado para la compra de diésel, el 20% en el pago del peaje en las casetas de cobro.
“Es decir los insumos superaban el 60% y ahora con este golpe vamos a llegar al 70%”, detalló Roberto Díaz Ruiz sobre el peso de los gastos fijos frente a las tarifas de servicio actuales.
Demanda urgente de contención y diálogo con la Secretaría de Economía
Ante este panorama crítico, el sector organizado exige medidas regulatorias eficaces que impidan cobros excesivos, cuidando la estabilidad de toda la cadena de suministro, incluyendo a los permisionarios de estaciones de servicio.
Roberto Díaz Ruiz apuntó que es necesario que se haga una contención del precio del diésel para evitar abusos, además de que tampoco pierdan los gasolineros, porque también son empresarios; pero que no tengan en tiempo de crisis una ganancia exagerada en algunos casos.
Como parte de las acciones inmediatas para mitigar la crisis, Roberto Díaz Ruiz señaló que se espera que el conflicto en Medio Oriente no se prolongue como los de Israel o Ucrania; sin embargo, adelantó que el sector buscará un acercamiento con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, para plantear la urgencia de aplicar un tope al costo del combustible.
“Esto tiene que ser para ya, antes de que se ponga en un predicamento a las empresas, porque no vamos a aguantar”, concluyó el presidente de la CANACAR, enfatizando que el tiempo de respuesta institucional es un factor determinante para evitar la parálisis de las cadenas logísticas del país.
