Ni la lluvia que se registró durante la tarde de ayer jueves impidió que decenas de fieles participaran en la celebración de Corpus Christi en Aguascalientes, una de las festividades más importantes de la Iglesia Católica. La ceremonia fue encabezada por el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, e incluyó la celebración de la Santa Misa en la explanada del Templo de San Marcos, así como una posterior procesión por calles del centro de la ciudad hasta la Catedral.
Durante la homilía, Monseñor refirió que “hoy celebramos una de las solemnidades más entrañables de nuestra fe católica, la solemnidad del santísimo cuerpo y sangre de Cristo, tradicionalmente conocido como el Corpus Christi. La Iglesia nos invita a contemplar y adorar el don más grande que Jesucristo nos dejó antes de su Pasión: la Eucaristía, sacramento de su presencia real, verdadera y permanente entre nosotros”.
Recordó que el Corpus Christi “nació del profundo deseo de la Iglesia de proclamar públicamente lo que creemos y celebramos cada día en la Santa Misa, que Jesucristo no solamente nos habló de Dios y nos mostró el camino hacia el padre, sino que quiso quedarse entre nosotros como alimento para nuestra vida y para nuestra salvación”.
Pidió que esta celebración “fortalezca en toda la Iglesia de Aguascalientes el deseo de encontrarnos cada día más con Él, que nadie se aleje de la mesa eucarística, que nadie pierda el hambre de Dios, que nadie deje de buscar a Cristo vivo. La Eucaristía nos recuerda que necesitamos de ese alimento para continuar el camino hacia la vida eterna”.
Al concluir la celebración eucarística, se llevó a cabo la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento, la cual partió de un costado del Jardín de San Marcos y recorrió la calle Venustiano Carranza, acompañada por sacerdotes, religiosas y numerosos fieles que participaron con oraciones y cantos a pesar de las condiciones climatológicas.
La peregrinación culminó en la Catedral Basílica, donde se impartió la bendición solemne.
Con esta celebración, la comunidad católica en Aguascalientes refrendó una de las tradiciones religiosas más representativas del calendario litúrgico y una de las expresiones públicas de fe más importantes del año.

