El Salvador acabó con la delincuencia extrema de la Mara Salvatrucha, convirtiéndose en un ejemplo y modelo a seguir a nivel mundial.
El senador Juan Antonio Martín del Campo y el director de JLM Group, José Luis Morales, en una visita al ahora conocido a nivel mundial como Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), conoció los avances en materia de seguridad derivados de la decisión del presidente Nayib Bukele de rescatar al país centroamericano de las peligrosas pandillas.
En dicho lugar se encuentran cerca de 20 mil reclusos, considerados como terroristas, quienes en su momento fueron pandilleros de la Mara Salvatrucha y que hoy se encuentran bajo condiciones extremas. A pesar de que representaban el 1% de la población salvadoreña, eran el terror de aquel país.
Durante el recorrido por el CECOT se pudo observar el entorno en el que viven los reclusos, lo que comen, cómo duermen y el trato riguroso que reciben. En esa megacárcel, los derechos humanos han sido objeto de debate, ya que en El Salvador se señala que los derechos son para los ciudadanos, para los niños y para quienes trabajan, y no para los delincuentes, considerados como terroristas.
Hay quienes pudieran considerar que el trato que ahí reciben los internos del Centro de Confinamiento es inhumano; sin embargo, lo cierto es que, con la implementación de estas medidas rigurosas, El Salvador se ha convertido en un caso de éxito y en uno de los países más seguros de América Latina.
En la megacárcel de Bukele, todos los prisioneros fueron acusados de asesinato, narcotráfico y pertenencia a pandillas peligrosas como la Mara Salvatrucha y Barrio 18, quienes ahora se enfrentan a condiciones extremas. Se han señalado posibles condiciones de aislamiento extremo y restricciones severas en su vida cotidiana.
La prisión se caracteriza por su diseño imponente y por no contar con acceso a luz natural, lo que la hace “claustrofóbica”. Los reclusos visten playeras y shorts blancos, y tienen los tatuajes visibles.