Mediante el uso de redes sociales, una de las personas afectadas por la jueza electa Rosa Elena Muñoz Esparza hizo público el incidente en el que la juzgadora golpeó con su auto la moto en la que viajaba con su novio, y cómo pretendió usar sus influencias para «arreglar» el asunto mediante una llamada a «alguien», aunque no le resultó porque fue detenida por elementos municipales y su auto asegurado.
La afectada comentó que el incidente sucedió en una céntrica calle de la ciudad –5 de Mayo– y que, después de que golpeó ligeramente la moto en la que viajaban ella y su acompañante, la conductora descendió de su unidad y se disculpó, diciéndoles: “perdón, no los vi”, pero cuando pretendieron arrancar la moto, esta no encendió. Entonces bajaron para checarla y, al ver tan ebria a la causante del problema, llamaron al 911, donde el operador les pidió que no la dejaran ir. Cuando intentaban esto, la mujer echó la unidad en reversa y lanzó el auto encima del conductor de la moto, quien intentaba impedir que huyera.
Dijo al inicio de sus comentarios que “ahora resulta que por tener parientes que son servidores públicos se puede manejar en estado de ebriedad sin ninguna preocupación”.
Después, pasó a relatar que hace seis días estaba llegando a su trabajo, en el cruce de las calles 5 de Mayo y Adolfo Torres, cuando les tocó el semáforo en rojo. “En ese momento llega y se para un Nissan Máxima conducido por la señora de la fotografía” (publicada en su propio muro). “Realmente fue un golpe muy leve y nosotros sólo volteamos a decirle pues que tuviera cuidado, ya que sinceramente no creímos que fuera algo grave y podíamos retirarnos. La señora sólo decía ‘perdón, no los vi’, pero la vimos en estado inconveniente. Cuando cambia el semáforo a verde, la moto no enciende. Entonces bajamos para checar qué era lo que había pasado y, al verla tan ebria y que la moto no encendía, llamé al 911”.
CUANDO SE LE QUISO DETENER, ACELERÓ PARA HUIR
Sin embargo, “en lo que yo daba los datos del pequeño incidente, la señora se va de reversa y el operador del 911 me dice que no la deje ir. Entonces mi novio se para enfrente del coche y la señora acelera, aventándole el coche. Yo sólo le repetía que no se podía ir”, anota la quejosa, quien comentó que la conductora le dijo: “Dame mi teléfono, ahorita arreglo esto”.
Agregó: “Llegan 3 oficiales y nos preguntan si estamos bien. Realmente así era, lo mío sólo era una crisis nerviosa después de ver cómo la señora quería atropellar a mi novio. Así que los oficiales se acercan a la señora y se dan cuenta del estado inconveniente en el que se encontraba y le piden que descienda de su vehículo, a lo que ella vuelve a responder: ‘¿Dónde está mi teléfono? Denme 2 minutos y yo arreglo esto’. Ella baja del vehículo y nos piden movernos, ya que al final la señora ya se había movido y no se podían obtener más pruebas, pero estábamos tapando una calle de alto flujo vehicular y ocupábamos dejar libre la vía”.
Comentó que un oficial tuvo que ayudar a mover el coche, “porque evidentemente la señora no era capaz y no dejaba de pedirle a todo mundo su celular, ya que, del estado como andaba, ni siquiera sabía dónde estaba. Le pedían su licencia de conducir y tarjeta de circulación y ni eso podía darles de lo mal que estaba. Es más, no podía ni caminar”, dijo en su post.
Al mismo tiempo, escribió que realmente no les convenía pedir que se les repararan los daños porque era algo muy mínimo y les salía más barato arreglarlo por su cuenta, “a lo que los oficiales nos orientan en nuestra decisión pero la respetan, ya que ellos mismos nos comentan que probablemente a ella no le hagan nada, ya que tiene buenas palancas. (A ellos sí les dio datos específicos de su familiar)”.
Cuando le hicieron saber que iba a ser presentada para que se le realizara la prueba de alcoholímetro, dijo que juraba por Dios y por su madre que ella no chocó, lo que causaba risa, pero su estado era más que evidente.
Finalmente, comentó que a esta persona se la llevaron detenida y el coche fue asegurado, y que su publicación no era para reclamar ningún daño ni mucho menos, porque fue algo muy leve. Pero lo que no le parecía justo es que este tipo de personas “vayan por la vida haciendo y deshaciendo sin tener consecuencias de nada y arreglar todo con una llamada”.
“Gracias a Dios nos tocó a nosotros y fue nada a comparación de accidentes donde se ven involucrados motociclistas, pero ¿qué habría pasado si hubiera sido peor? Por eso cada vez son más los accidentes y, al final de cuentas, los responsables nunca obtienen su merecido”.