En el caso de Compas, no basta con esperar qué empresa ocupará esa infraestructura, tenemos que trabajar desde ahora para proteger y reubicar a la proveeduría, conservar talento, evitar pérdida de capacidades y abrir nuevas oportunidades en diversas ramas como la automotriz, electromovilidad, metalmecánica, aeroespacial, logística y comercio exterior, destacó la presidenta de CANACINTRA, Érika Muñoz, en cuanto a si seguirían el mismo camino las proveedoras con el cierre definitivo de dicha empresa.
Agregó que el cierre de Compas debe analizarse con mucha responsabilidad, pues no estamos hablando únicamente del cierre de una planta, estamos hablando de una reconfiguración industrial que toca empleo, proveeduría, inversión, logística, certidumbre comercial y futuro manufacturero de Aguascalientes.
Compas fue un “joint venture” entre Nissan y Mercedes-Benz que colocó a nuestro Estado en una posición relevante dentro de la manufactura automotriz premium; ahí se produjeron modelos como Infiniti QX50, QX55 y Mercedes GLB, pero hoy, con el cierre previsto de operaciones, la pregunta de fondo no debe ser solamente qué pasará con la planta, sino qué pasará con toda la proveeduría que se desarrolló alrededor de ella.
“Este es el punto central. Cuando llega una armadora no llega sola; a su alrededor se forman empresas de autopartes, logística, mantenimiento industrial, transporte, servicios técnicos, calidad, seguridad, limpieza especializada, comedor industrial, ingeniería y muchas otras actividades que sostienen la operación diaria”, señaló.
Agregó que muchas de esas empresas invirtieron, contrataron personal, se certificaron y elevaron sus procesos para atender una cadena global, por eso el verdadero riesgo no es únicamente perder una planta; el verdadero riesgo sería perder capacidades industriales, talento especializado, proveedores calificados y certificados, y experiencia productiva que tardaron años en construirse, dijo.
“Una planta puede cerrar en una fecha determinada, pero una cadena de proveeduría no se reconstruye de un día para otro. Desde CANACINTRA consideramos que este momento exige una estrategia clara de transición industrial. Necesitamos mapear a los proveedores vinculados a Compas, identificar sus capacidades, conocer su nivel de dependencia, facilitar su vinculación con otras armadoras, empresas Tier 1, nuevos sectores y mercados de exportación, así como acercarles financiamiento, asistencia técnica y oportunidades reales de reconversión”.
Dijo que Aguascalientes no pierde su vocación automotriz por este cierre; al contrario, este episodio nos obliga a actuar con mayor visión. El Estado tiene talento, ubicación, experiencia manufacturera y una base industrial sólida, pero hoy la competencia global exige mucho más: certidumbre, energía competitiva, logística eficiente, seguridad carretera, financiamiento, infraestructura y, sobre todo, reglas claras y una política industrial que fortalezca a la empresa local.
Además, este cierre debe leerse en el contexto nacional e internacional: México entra a una etapa compleja con la revisión del T-MEC, presión arancelaria, tensiones geopolíticas, bajo crecimiento, incertidumbre para nuevas inversiones, costos laborales crecientes y necesidad de mayor contenido regional.
“Si no se logra dar certidumbre al tratado y entramos a revisiones anuales, muchas empresas no necesariamente se irán de inmediato, pero podrían pausar inversiones, retrasar expansiones y mover nuevos proyectos a regiones con mayor estabilidad”.
Al mismo tiempo, el acuerdo modernizado con la Unión Europea abre una oportunidad importante para diversificar mercados, atraer inversión y ampliar el comercio, “pero hay que decirlo con mucha claridad: los tratados por sí solos no generan desarrollo, si las empresas mexicanas no tienen acceso a financiamiento, certificaciones, tecnología, asistencia técnica y capacidad para integrarse a cadenas globales”.