El bullying en Aguascalientes no es un tema aislado, sigue siendo una problemática no siempre silenciosa en varias escuelas, públicas y privadas, que a veces escala a niveles insospechados.
En estos días está ocurriendo un tema de bullying que hizo que intervinieran hasta las autoridades policíacas, pues un joven de preparatoria, harto de ser hostigado por sus compañeros, de plano lanzó una amenaza en redes incluso mostrando un arma de fuego.
Ante el amago, los padres de familia hicieron reportes, quienes solicitaron la intervención de las autoridades por si las dudas.
Lamentablemente se llegó a esta situación porque el muchacho era víctima de acoso, ofensas y burlas por parte de sus compañeros, por lo que tomó medidas a su manera, pero esto desató un caos; incluso su auto fue pintarrajeado y no, nadie hizo algo.
Lo más delicado, según los denunciantes, es que los directivos de la céntrica preparatoria sabían del asunto pero no tomaron medidas pertinentes para arrancar de raíz el problema y así garantizar la seguridad de todos.
Obviamente los padres de familia se hicieron presentes para exigir seguridad, pero esperemos que también para poner orden con sus hijos buleadores, que son los que desataron este hecho que, aunque lamentable, nadie salió lastimado.
Como sociedad tenemos memoria frágil, porque cuántas veces no se han sabido de casos donde el bullyng termina de manera fatal; casos trágicos se han registrado, por decenas, en planteles en Estados Unidos pero también en México.
Las formas mas frecuentes de acoso escolar son las agresiones verbales, físicas y el ciberacoso, prácticas que ya no terminan al salir del salón de clases sino que continúan en redes sociales y aplicaciones de mensajería, pero lamentablemente se ha llegado a normalizar esta situación que sin embargo puede terminar muy mal, porque incluso expertos en salud mental han alertado sobre las consecuencias emocionales que deja el bullying en niñas, niños y adolescentes: ansiedad, depresión, bajo rendimiento escolar, e incluso pensamientos suicidas, y el mayor problema es que muchas víctimas no denuncian por miedo, vergüenza o desconfianza hacia las autoridades escolares.
El bullying, entendamos, no es un “juego” inocente entre niños, son agresiones que en cualquier momento pueden desatar la furia del agredido, y entonces sí, todos a temblar. Recuerde: el valiente vive hasta que el cobarde quiere, como en este caso.