Cerró la primera de las clínicas de hemodiálisis que prestaban el servicio subrogado a los pacientes renales del IMSS, después de que estos perdieran la demanda legal que promovieron en contra del Instituto Mexicano del Seguro Social al oponerse a ser atendidos en la unidad institucional; las otras tres unidades que le trabajaban al Instituto podrían correr con la misma suerte.
La Clínica CARINT, que fue la que terminó por dar por concluidas sus actividades en el amplio local que ocupaba en la zona del Centro Comercial El Dorado, brindaba tratamientos de hemodiálisis a poco más de 600 pacientes a los que el Seguro Social les cubría el costo de las sesiones de hemodiálisis que ocupaban para sobrellevar el padecimiento.
“La Clínica está en proceso de desmantelamiento, pero desde hace al menos un mes fue liquidado todo el personal que laboraba en la unidad, después de que se determinó el cierre al perderse a los pacientes del IMSS que eran atendidos en CARINT”, revelaron personas encargadas de vigilar la unidad y pacientes que fueron canalizados a la nueva Clínica de Hemodiálisis del IMSS que se ubica en el fraccionamiento Morelos.
CIERRE INEVITABLE DE CARINT
Derivado de la investigación realizada por HIDROCÁLIDO, personal de Enfermería y administrativo que prestó sus servicios en la Unidad de Hemodiálisis CARINT aseguró que desde que se conoció el fallo que le daba la razón al IMSS sobre la demanda presentada por un grupo de pacientes renales que querían que se les siguiera atendiendo en la unidad privada, “se veía venir y se daba por hecho que se llegaría al cierre por la falta de pacientes, en virtud de que todos serían atendidos ahora en la unidad SIUH del Seguro Social”.
En ese sentido, se aseguró que desde hace poco más de un mes comenzó a venir a menos la actividad en la Clínica CARINT, debido a que gradualmente se canceló la subrogación de las hemodiálisis a los pacientes del Seguro Social, hasta que definitivamente se tomó la decisión de suspender el servicio y luego de que se cerrara en definitiva la unidad, donde por el momento continúan las labores de desmantelamiento de los equipos utilizados para las sesiones de hemodiálisis.
SE QUEDARON SIN PACIENTES
El funcionamiento de la Clínica CARINT se hizo insostenible desde que el IMSS canceló los contratos de subrogación para la atención de sus pacientes renales y por los que se llegaron a pagar sumas económicas por demás considerables, toda vez que eran entre 500 y 600 los enfermos renales que acudían de manera escalonada a recibir las sesiones de hemodiálisis, según la necesidad que se tuviera para paliar su problema de salud.
Se aseguró que no se descarta la posibilidad de que al menos una o dos clínicas más de las que venían ofreciendo el servicio subrogado a los derechohabientes del Seguro Social terminen también por cerrar y desaparecer, puesto que el IMSS está concentrando a todos sus pacientes en su nueva Clínica de Hemodiálisis del Morelos y en las demás unidades que operan en los tres hospitales generales.