El adiós de “El Cid Campeador” no sólo representa el cierre de un establecimiento comercial, sino el fin de una era para la gastronomía tradicional del centro de la ciudad. Durante casi cinco décadas, sus mesas fueron testigos de innumerables reuniones familiares y bohemias, convirtiéndose en un referente de identidad para los habitantes de Aguascalientes que buscaban el sabor clásico en un entorno impregnado de historia.
“Creo que ya cumplió su tiempo”, manifestó el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), Javier Belausteguigoitia, luego de considerar que, a pesar de que el negocio pueda tener muchos años en el mercado, lo importante es saber cómo mantenerse vigente con el paso del tiempo y con los usos y costumbres que van cambiando.
Manifestó que cualquier negocio del sector, específicamente el de la industria restaurantera, debe buscar siempre la innovación en el servicio, la atención, los productos que se ofrecen y la forma en que se presentan.
“Para mantenerse es renovarse o morir”, indicó el dirigente de la CANIRAC, tras reiterar que en un mundo de constante evolución, y sobre todo en Aguascalientes, que en los últimos años ha venido creciendo y recibiendo gente proveniente de otras ciudades, los restaurantes deben irse adaptando o correr el riesgo de quedarse atrás y perder relevancia.
Por lo anterior, Javier Belausteguigoitia aprovechó para señalar que el organismo empresarial que representa tiene precisamente el objetivo de brindar a sus socios capacitación y asesoría constantes sobre cómo pueden innovar y conocer las últimas tendencias de la industria restaurantera, para poder enfrentar los cambios y las tendencias sociales.
La ausencia de “El Cid Campeador” deja un vacío en la calle 5 de Mayo, recordando que incluso los pilares más sólidos de la comunidad son vulnerables a los cambios en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones.
Este cierre debe ser una señal de alerta para otros negocios con trayectoria en la Entidad. La transformación del entorno digital y la llegada de franquicias internacionales exigen que el sector restaurantero local no sólo conserve su esencia, sino que también invierta en la modernización de sus infraestructuras y estrategias de mercado.