La zona fabril más importante de Aguascalientes enfrenta una crisis de infraestructura sin precedentes. Lo que debería ser el motor económico del estado, hoy se presenta ante los ojos de empresarios, trabajadores y ciudadanos como una verdadera zona de desastre. El pavimento de las calles y avenidas de Ciudad Industrial está prácticamente destrozado, transformando el tránsito diario en una odisea que no solo afecta la logística comercial, sino que pone en riesgo la integridad física de quienes circulan por este sector clave de la capital hidrocálida.
Ciudad Industrial: Entre cráteres y el abandono oficial
Circular por cualquier punto de Ciudad Industrial, el parque industrial de mayor relevancia no sólo del municipio, sino de todo el territorio estatal, se ha vuelto una tarea peligrosa. Los conductores se ven obligados a realizar maniobras constantes, zigzagueando el volante para esquivar socavones, cráteres y baches que se encuentran por doquier.
Esta situación no solo deriva en daños severos a neumáticos y suspensiones de vehículos particulares y unidades pesadas de carga, sino que genera un escenario de alta peligrosidad. Trabajadores de las fábricas y usuarios de dependencias oficiales que operan en la zona atraviesan diariamente este viacrucis, expuestos a riesgos de accidentes viales que, de acuerdo con los afectados, son constantes.
Ciudad Baches: Un reclamo ignorado
La indignación crece entre el sector productivo y la fuerza laboral ante lo que consideran una omisión sistemática por parte de las autoridades. Ante la falta de mantenimiento y atención, el parque industrial ha sido bautizado coloquialmente como “Ciudad Baches”.
“El mal estado del pavimento hace no sólo intransitable, sino también altamente peligroso el tránsito por las calles y avenidas del parque industrial; tan es así que todos los días se registran accidentes viales por esa condición y de la misma manera afectaciones en los vehículos, incluyendo las mismas unidades pesadas de carga que entran y salen a diario de la zona”, expusieron dueños, directivos y trabajadores de las empresas y dependencias oficiales ubicadas en ese lugar.
A pesar de las innumerables solicitudes de intervención dirigidas a las instancias competentes, la respuesta ha sido el silencio o la evasión de responsabilidades. La zona no solo alberga plantas de producción, sino también oficinas de alto impacto administrativo y gubernamental, incluyendo la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Delegación de Bienestar, Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Secretaría de Desarrollo Social del Estado y Liconsa. Sin embargo, los afectados denuncian que “todas se han desentendido de manera irresponsable del problema del pésimo estado de las calles, argumentando que las obras de rehabilitación y conservación le corresponden a las empresas”.
Inseguridad: El efecto colateral del deterioro
El problema del pavimento es el origen de una cadena de afectaciones que culmina en una crisis de seguridad pública. Por las tardes y noches, Ciudad Industrial se convierte en un punto crítico para los ciudadanos. La necesidad de circular a vuelta de rueda, impuesta por las deplorables condiciones de las vías, facilita la actuación de grupos de asaltantes que aprovechan la vulnerabilidad de los vehículos atrapados en el caos vial.
Los empresarios subrayan una contradicción fundamental: “En muchas ocasiones se ha reportado el pésimo estado en que se encuentra toda el área que ocupa el parque industrial, pero en el Municipio se han desentendido por completo del problema argumentando que deben ser las empresas las que deben invertir en la repavimentación integral que se ocupa, cuando que las empresas pagan los impuestos precisamente para que se hagan ese tipo de trabajos”.
La lluvia: ¿El pretexto perfecto?
Para agudizar el panorama, la reciente temporada de precipitaciones ha servido para que la problemática alcance un punto crítico. El agua estancada oculta la profundidad de los baches, multiplicando los riesgos para los automovilistas. Ante este escenario, la preocupación de los trabajadores es latente: temen que el clima sea utilizado como excusa definitiva por los entes gubernamentales.
La situación del pésimo estado del pavimento se ha agudizado a raíz de que comenzaron a caer las primeras lluvias, “por lo que ahora las autoridades tienen el pretexto perfecto de las lluvias para no meterle mano al pavimento”, puntualizaron.
La exigencia es clara: la zona fabril más importante de Aguascalientes requiere una intervención integral urgente. La competitividad económica del estado y la seguridad de miles de trabajadores no pueden seguir subordinadas al abandono y la falta de voluntad política.