La defensa de la vida desde la concepción hoy en día resulta incómodo y contracultural, expuso el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, quien mencionó que hoy la sociedad está dividida en temas como el aborto y el valor de la vida humana. Refirió que la postura de la Iglesia en favor de la vida no responde a una ideología, sino a una convicción espiritual basada en el Evangelio.
Durante su homilía dominical, Monseñor sostuvo que, aunque esta postura resulte incómoda para algunos sectores, la Iglesia no se apoya en fuerzas humanas, sino en la luz de Dios; “el rechazo del aborto no es una postura ideológica, sino una fidelidad al Evangelio de la vida, quien se encuentra con Cristo no puede permanecer indiferente a la vida que comienza ni ante el sufrimiento de tantas mujeres presionadas, abandonadas o maltratadas, ni ante el dolor silencioso de quienes anhelan un hijo y no han podido concebirlo”.
Explicó que la defensa de la vida, especialmente la vida naciente, es consecuencia directa del encuentro con Cristo, quien vino para dar vida en abundancia, y afirmó que quien vive esa fe no puede ser indiferente ni ante la vida que comienza ni ante el sufrimiento de mujeres que enfrentan presiones, abandono o violencia.
Espinoza Jiménez sostuvo que, aunque esta postura resulte incómoda para algunos sectores, la Iglesia no se apoya en fuerzas humanas, sino en la luz de Dios, la cual permite reconocer que toda vida humana es sagrada porque proviene de Jesucristo.
“Una Iglesia al defender la vida, aunque resulta incómodo o contracultural, no se apoya de fuerzas humanas, sino en la luz del Señor. Cuando Dios es nuestra luz aprendemos a reconocer que toda vida humana es sagrada porque procede de él y a él está destinada”, dijo.
Añadió que incluso en contextos marcados por la violencia, la pobreza y la “cultura de la muerte”, Dios no abandona a sus hijos y hace presente su luz.
Finalmente, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes enfatizó que la Iglesia Católica no se rige por tendencias cambiantes, sino por el Evangelio de Jesucristo, y destacó la importancia de la paternidad responsable, la cual implica que el varón asuma con libertad, conciencia y amor su papel en la transmisión de la vida; “la paternidad responsable implica que el padre, el varón, asuma con libertad, conciencia y amor su vocación de cooperar con Dios en la transmisión del valor de la vida”, concluyó.